Mito 1: La información está más segura en papel que en digital
Todavía hay negocios que prefieren guardar facturas, contratos o estados de cuenta en carpetas físicas porque sienten que ahí nadie puede tocarlos. Sin embargo, el papel se podría mojar, quemar, traspapelar entre pilas de documentos y, cuando eso pasa, ya no hay vuelta atrás. Una hoja perdida no tiene respaldo y es posible que su información se pierda para siempre.
Por otro lado, los datos financieros que viven en plataformas con buena seguridad digital quedan cifrados y con accesos controlados. Existen contraseñas, verificación en dos pasos y copias de respaldo, herramientas que ningún archivero puede ofrecer. Suponer que lo físico protege mejor termina siendo, con frecuencia, la razón por la que se descuida lo digital.
Mito 2: Los fraudes digitales solo ocurren en empresas grandes
Este mito hace bastante daño porque relaja a negocios que en realidad están en la mira. Quienes cometen fraudes digitales buscan blancos fáciles, y una PyME sin protocolos de seguridad digital resulta más atractiva que una corporación con varios filtros de revisión. Basta un correo sin verificar, un sistema desactualizado o un empleado que no sabe reconocer un enlace sospechoso para que algo salga mal. Por ejemplo, recibir correos falsos haciéndose pasar por banco, pidiendo confirmar datos financieros de clientes o proveedores.
Se debe tener muy presente que manejar pagos, nómina o información de tarjetas convierte a cualquier negocio en un blanco, sin importar cuántos empleados tiene. Tomarse en serio este riesgo desde el arranque cuesta menos que resolver un problema de fraude digital.
Mito 3: Usar siempre la misma contraseña es práctico y seguro
Repetir la misma contraseña en todas las cuentas ahorra tiempo, pero podría generar un riesgo importante. Si alguien logra descifrar esa contraseña en un solo sitio, podría entrar también a la banca en línea, al correo, al sistema de facturación y a cualquier plataforma donde se guarden datos financieros de clientes o de la empresa.
Las recomendaciones básicas de seguridad digital insisten en usar contraseñas distintas para cada servicio y activar la verificación en dos pasos donde sea posible. Puede parecer una molestia al principio, pero un gestor de contraseñas resuelve el problema de tener que memorizar tantas combinaciones. Recuerda que una sola filtración puede terminar afectando no solo una cuenta, sino la confianza de quien trabaja con el negocio o le compra.
Mito 4: Las apps bancarias son muy vulnerables e inseguras
Erróneamente, podría circular la idea de que usar la app del banco es arriesgado y que conviene más ir a ventanilla o llamar por teléfono. Sin embargo, las aplicaciones bancarias están entre las plataformas mejor protegidas, porque las instituciones financieras implementan diferentes medidas de seguridad digital para cumplir con las regulaciones y cuidar los datos financieros de sus usuarios.
Algunos ejemplos son: utilizar cifrado avanzado de datos, revisar movimientos sospechosos en tiempo real y bloquear accesos ante cualquier comportamiento fuera de lo normal. En ocasiones el riesgo está en cómo se usa la aplicación: contraseñas débiles, conexión a redes wifi públicas o dar clic en enlaces que llegan por mensaje son las puertas reales por donde entra un fraude digital. Descargar la app oficial de la entidad financiera, mantener el celular actualizado, usar conexiones seguras y no compartir claves con nadie reduce los riesgos..
La seguridad de un negocio depende, sobre todo, de los hábitos con los que se manejan sus herramientas digitales día a día. Dejar de lado estos mitos abre paso a decisiones más informadas sobre cómo cuidar los datos financieros propios, los del equipo y los de cada cliente. Ninguna empresa nunca queda exenta de la posibilidad de sufrir un fraude digital, aunque sí puede reducir bastante el riesgo si entiende cómo funciona realmente la seguridad digital. Cuestionar lo que ya se daba por hecho y analizar la situación actual, suele ser un paso que marca la diferencia.
Contar con los productos bancarios adecuados podría ser un paso importante para que las PyMEs puedan potenciar la seguridad digital de sus operaciones y así mantener una mayor protección a sus datos financieros.
Aviso
Educación Financiera no busca colocar productos o servicios de BBVA, este contenido tiene como objetivo promover la toma de decisiones informadas y el óptimo uso y aprovechamiento de productos y servicios financieros.