Generalmente, el acoso escolar o bullying tiene efectos a corto, mediano y largo plazo. Si es detectado y solucionado rápidamente, el trauma de la víctima puede ser menor, solucionándose con terapia psicológica.
En casos más extremos, donde el bullying se prolonga meses o años, la salud mental de la víctima es severamente afectada, baja su rendimiento académico y su calidad de vida.
Estudios en Reino Unido han demostrado que la exposición constante a este tipo de agresiones propicia problemas de salud mental en las víctimas como depresión, estrés post traumático, ansiedad y tendencia a la autolesión que pueden evolucionar en intentos de suicidio.
La parte más impactante, es que muchas veces los niños que participan no tienen una verdadera razón para hacerle daño a sus compañeros o no saben qué es el bullying.
Generalmente son alumnos que comenzaron como espectadores y por presión social, o miedo a convertirse en las siguientes víctimas, comenzaron a abusar física, psicológica y verbalmente de niños que, en algunos casos, incluso eran sus amigos.