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Salud financiera para ti y tu familia

Salud financiera para ti y tu familia

Descubre la mejor manera de tener una buena salud financiera para ti y tu familia, y así disfrutar de un mejor futuro.

De la misma manera que la salud física, la financiera es esencial para llevar una vida feliz, plena y exitosa. Crear un sólido presente en tus finanzas hace más que solo dejar una sensación de tranquilidad y sienta las bases para un futuro estable y seguro. 

Si bien no existe una medida que indique el estado de tu salud financiera, aquellos que gozan de buenas finanzas sí presentan hábitos en común, por ejemplo, prestar atención a sus calificaciones de crédito, tener buenos niveles de ahorro, realizar inversiones, planificar su jubilación y mantener pólizas de seguros.

¿Qué es salud financiera?

Se trata de una descripción del estado de las finanzas de una persona. Tiene muchas aristas a considerar y cuando se logra es posible disfrutar de tranquilidad, alcanzar metas en el futuro y estar protegido ante imprevistos.

Si tienes una buena salud financiera, generalmente es porque manejas tus finanzas de forma adecuada, haces tus pagos a tiempo, no tienes deudas importantes y sabes cómo administrar tu dinero. 

  • ¿Qué factores considerar? Tu salud financiera toma en cuenta varios factores de tu situación personal, como tu patrimonio neto, tu puntaje de crédito, tus gastos e ingresos, tus inversiones y ahorros, si tienes un fondo de jubilación o de emergencias, entre otros, lo cual te permite enfrentar tus necesidades presentes y futuras.
  • ¿Qué indica la salud financiera? En pocas palabras indica qué tan bien estás preparado para hacer frente a diferentes situaciones que aparezcan en tu vida, sean esperadas o no. En el caso de una buena salud financiera, es muy difícil desestabilizarte, porque tienes ordenadas tus finanzas y cuentas con los recursos para enfrentar diferentes tipos de imprevistos.
  • ¿Cómo saber si tengo buena salud financiera? Factores como los ingresos estables, la baja relación deuda-ingresos y las inversiones, así como tu patrimonio y lo preparado que estés para tu jubilación, pueden indicar una sólida salud financiera. Mientras que, por otro lado, ingresos inconsistentes, muchas deudas con intereses altos o la falta de un fondo de ahorro para emergencias pueden indicar una mala salud.

¿Por qué es importante tu salud financiera?

  • Como ya viste, la salud financiera mide tu capacidad para satisfacer tus necesidades financieras y el nivel de preparación que tengas para enfrentar diferentes tipos de situaciones.
  • Aquellos que tienen buena salud financiera, también son poseedores de los medios para recuperarse ante imprevistos o un gasto inesperado y pueden mantener tranquilidad en su vida diaria.
  • En contraste, una mala salud financiera puede ser perjudicial para tu salud física y mental, sin mencionar que pone en riesgo tu patrimonio y a quienes dependen económicamente de ti, debido a que si algo inesperado sucede es probable que tengas que liquidar tus activos o endeudarte. 

Beneficios de cuidar la salud financiera

Una buena salud financiera incide en muchas áreas y el estrés relacionado con el dinero te puede afectar de varias maneras. Por lo tanto, cuidar tus números te entrega:

  • Tranquilidad. Tu salud financiera impacta en muchas facetas de tu vida, desde pagar una clase de yoga, hasta el tiempo que necesitarás seguir trabajando para jubilarte. Al tener la tranquilidad de mantener tus finanzas en orden, puedes enfocar tus energías y pensamientos a otras áreas de tu vida que te ayuden en el futuro.
  • Te da disciplina. De la misma manera que sucede con cualquier ejercicio, la salud financiera no es algo que puedas lograr mediante un solo entrenamiento intensivo. Debes cultivarla y mirar constantemente hacia el futuro para mantenerte bien en tiempos de dificultades. Esto requiere del desarrollo de disciplina que también te ayudará a sortear imprevistos en distintos ámbitos de tu vida.
  • Seguridad. Al administrar tus finanzas y aprovechar las oportunidades de seguridad financiera, podrás crear estrategias resistentes y duraderas que te permitirán superar los altibajos de la economía. 
  • Proteges tu patrimonio. Al cuidar de tus finanzas también tendrás la posibilidad de hacer crecer tu patrimonio y así proteger de mejor forma a tu familia ante cualquier situación.

¿Qué significa ser financieramente saludable?

Si bien no existe una única manera de medir tu salud financiera, puedes consultar los números de vez en cuando para evaluar en qué situación te encuentras. Y con la ayuda de un buen plan, así como de buenos hábitos, puedes vivir más tranquilo y poner parte de tu vida financiera en piloto automático.

Estas son algunas áreas que conforman tu salud económica general:

  • Crédito. Aquellos con buena salud financiera prestan atención a su situación crediticia. Un buen historial de crédito te ayudará a pedir prestado la cantidad que desees o necesites en el momento que lo requieras. Esto puede ayudarte a obtener una rápida aprobación para un crédito de un auto o solicitar un crédito hipotecario con una buena tasa de interés. Si quieres saber la situación que rodea tus finanzas consulta tu informe crediticio, así como tu puntaje, pues son buenas medidas de tu salud.
  • Deudas e ingresos. Es muy fácil aprovechar los altos límites de crédito que otorgan las tarjetas y, al mismo tiempo, acumular deudas comprando diferentes tipos de productos de forma constante. Sin embargo, pedir prestado más de lo que puedes pagar es una señal de que no estás viviendo de acuerdo a tus posibilidades y tu estilo de vida, lo que te puede conducir a una espiral de deudas que, tarde o temprano, puede consumir todos tus ingresos mensuales. Cuando tus finanzas están bajo control, solo una parte de lo que ganas se destinará a pagar deuda, porque estás al pendiente y en conocimiento de tu relación deudas-ingresos, o lo que se conoce como la capacidad de endeudamiento.
  • Ahorros e inversiones. Los hogares con buena salud financiera tienen todo tipo de ahorros; desde los del fondo de emergencias y los que se destinan a las vacaciones anuales, hasta los que están enfocados al largo plazo con objetivos importantes como el retiro. El dinero guardado para las emergencias debe ser equivalente a un mínimo de tres meses, e idealmente, algo que sume seis meses de gastos. La buena salud financiera te permite entrar al mundo de las inversiones, con la idea de mejorar tu patrimonio y ganarle al golpe que da la inflación en tu poder adquisitivo.
  • Jubilación. Pocas personas quieren trabajar para siempre. Un buen plan de jubilación te da una fecha específica para dejar de trabajar y vivir de tu fondo para el retiro. Se sugiere que tengas el mayor ahorro posible para que puedas mantener tu mismo nivel de vida.
  • Seguros. Los seguros son un plan de respaldo para lo inesperado. Los gastos médicos, los accidentes automovilísticos o los imprevistos en el hogar pueden llevarte a la bancarrota si no cuentas con una buena protección. Lo anterior sin contemplar que en caso de que faltes, tus dependientes pueden sufrir económicamente por tu pérdida.

Señales de alerta financiera

¿Conoces las señales de alerta que describen la necesidad de mejorar tus finanzas? Si el estrés y las preocupaciones te están afectando día a día, podría significar que no tienes una buena salud financiera.

Aquí hay algunas señales de alerta que debes tomar en cuenta para mejorar tu salud financiera:

  • No puedes hacerle frente a una emergencia financiera común con tus ahorros.
  • Tienes elevadas deudas en tus tarjetas de crédito y no las puedes pagar por completo.
  • Te rechazaron una solicitud de crédito por una investigación de tu historial.
  • Te preocupas o te estresas por dinero varias veces a la semana.
  • Te has visto obligado a renegociar tus deudas.
  • No sabes cuánto gastas cada mes y no tienes un presupuesto.

Estas son solo algunas de las formas en las que puedes percatarte de una mala salud financiera. Por suerte, nadie está atrapado en una situación para siempre, solo hace falta cambiar los malos hábitos.

¿Cómo puedes medir tu salud financiera?

Cada situación financiera es única y por ese motivo no existe una única forma de medirla, pero aquí hay algunos indicadores a considerar:

  • ¿Cuántos meses de gastos has ahorrado para cualquier emergencia? Si haces un análisis de gastos, fijos y variables, debes tener claro cuánto dinero necesitas normalmente cada mes. Compara esos gastos con el dinero de tu fondo de emergencias para saber cuántos meses de ahorros tienes a tu disposición.
  • Tu relación deuda-ingresos. Se trata de tu capacidad de endeudamiento, es decir qué tanto de tus ingresos mensuales es consumido por las deudas. Si este indicador se acerca o supera el 30% de tus ingresos debes prender las señales de alerta, pues contraer más deuda puede dañarte.
  • ¿Cuántos años de ingresos has ahorrado para tu jubilación? Es probable que si eres muy joven tengas pocos ahorros para tu jubilación, pero si ya tienes algunos años trabajando deberías haber juntado un poco. La idea es que para cuando alcances la edad de jubilación, puedas mantener tu estilo de vida con tus inversiones y ahorros.
  • ¿Tienes un seguro de vida? Si ocurre un imprevisto grave, ¿podría tu familia quedarse en tu casa y pagar los gastos mensuales? La cantidad que necesitan tus seres queridos depende de varios factores, pero idealmente debes dejar una protección económica para tus dependientes, de forma que puedan mantener su patrimonio y salir adelante.

Construye un propio plan financiero para tu futuro

Construir tu propio plan financiero es crucial para mejorar tu salud financiera y pavimentar el éxito de tu futuro. Sin embargo, es normal que tengas ciertas dudas de los pasos necesarios para lograrlo.

¿Cómo crear un plan financiero?

  • Escribe tus objetivos financieros. Tener metas financieras es la base del éxito, después de todo, debes saber qué quieres para poder lograrlo. Asegúrate de que tus objetivos están bien definidos y priorizados, de forma que puedas saber exactamente lo que debes hacer. Algunos ejemplos pueden ser comprar una casa de retiro o dejar una buena herencia para tus hijos.
  • Inicia un fondo de emergencias. Es muy importante que entre tus objetivos incluyas un plan para las emergencias. Es la forma de garantizar que tus planes no se vean amenazados en caso de algo imprevisto.
  • Paga tus deudas. No podrás poner en marcha tu plan de futuro si tienes deudas. Entre las tasas de interés y los pagos mensuales te pueden dañar, es mejor que pagues tus obligaciones primero.
  • Crea un plan para invertir. Si te tomas en serio la creación de patrimonio, tendrás que poner tu dinero a trabajar. Aquí es donde entran en juego las inversiones. Define tus objetivos y el tiempo que te tomará conseguir la cifra que buscas. Piensa qué vehículos de inversión requieres para hacer crecer tus ahorros y cuál es tu tolerancia al riesgo.
  • Contrata un seguro. Los seguros protegen tus activos en caso de que ocurra una circunstancia de vida que requiera de una solución monetaria. Por ello, tus coberturas de seguro deben incluir salud, automóvil, vida y vivienda, entre otros.
  • Crea un plan de jubilación. Determina cuánto necesitarás para vivir como deseas cuando te jubiles; por supuesto, debes tener en cuenta la inflación que afecta tu poder de compra.
  • Revisa tu plan con frecuencia. Una vez que tengas tu plan financiero en marcha, es importante que lo revises con frecuencia y realices los ajustes necesarios, pues es muy probable que las circunstancias que te rodean cambien y tengas la necesidad de adaptar tu plan.

Tus planes a futuro

Una buena salud financiera no es exclusivamente para vivir tranquilo en el presente, sino que se convierte en la base de cómo crear prosperidad y un buen patrimonio. Al final no se trata solo de que puedas vivir con comodidad mientras eres joven, sino que al llegar a la edad de tu jubilación puedas disfrutar de todo lo que has trabajado y además tengas un patrimonio que heredar. 

Un buen plan financiero puede ayudarte a:

  • Comprar un auto. Si de entre tus planes a futuro está comprar un auto o renovar el que ya tienes, los buenos hábitos financieros pueden ayudarte a cumplir con esta meta.
  • Comprar una casa. Una buena planificación financiera te permitirá comprar una casa para que puedas disfrutar junto a tu familia. No olvides que para poder ahorrar el dinero que requieres para el enganche, deberás hacer un buen control de tus gastos y eliminar o reducir aquellos que no son prioritarios.
  • Invertir tus ahorros. Dentro de los hábitos de salud financiera que más se recomiendan para la creación de un buen patrimonio están las inversiones. Todas las personas pueden invertir, incluso desde pequeños montos cada mes. Solo recuerda diversificar y colocar tu dinero en vehículos que vayan de acuerdo con tu tolerancia al riesgo.
  • Dar seguridad a tu familia. Al tener una vida financiera saludable puedes dar muchas certezas a tu familia. Desde aportar a la educación de calidad que se merecen tus hijos, hasta entregarles tranquilidad económica durante toda su vida.
  • Tener una buena jubilación. Cuando llevas una vida financiera saludable y haces periódicamente una revisión de gastos, puedes guardar una buena cantidad de dinero para tu futuro retiro. La idea es que junto con lo que hayas ahorrado, las inversiones que te puedan aportar rendimientos, además de tu pensión, puedas mantener tu estilo de vida.

¿Qué hábitos financieros necesitas?

Para lograr una vida saludable y mantenerla en el futuro, es necesaria la formación de buenos hábitos de salud financiera.

  • Establece metas financieras. Establecer metas es el primer paso y uno de los más importantes para el éxito financiero. Sin metas, no puedes realizar un seguimiento del progreso y celebrar los logros. Al fijar objetivos, es importante convertirlos en metas "S.M.A.R.T" acrónimo en inglés para: específicas, medibles, alcanzables, relevantes y con plazos determinados, pero que como concepto también implica que son "inteligentes".
  • Encuentra ingresos pasivos para aumentar tu dinero. Si deseas generar riqueza y pagar tus deudas rápidamente, debes encontrar formas de ganar más dinero con ingresos pasivos. Este tipo de ingresos son esencialmente efectivo que ganarás de forma residual a través de esfuerzos bien pensados. Algunos ejemplos de ingresos pasivos incluyen propiedades en alquiler, dividendos de acciones u otro tipo de inversiones o, incluso, un negocio paralelo.
  • Crea un fondo de emergencia. Un fondo de emergencia es una red de seguridad para buscar que no utilices tus otros fondos ante una emergencia. Si no tienes uno, tus posibilidades de acumular deudas pueden aumentar.
  • Ahorra parte de tus ingresos. Parece algo repetitivo, pero es una de las formas más importantes de cambiar por completo tu situación financiera. No se trata solo de guardar dinero, se trata de hacerlo con un propósito.
  • Haz algunas inversiones. Cuando ya tienes cierto nivel de ahorro, es recomendable que pongas a trabajar tu dinero. Existen inversiones de bajo riesgo que podrían entregarte rendimientos en el futuro. 

¿Cómo cuidar mi salud financiera?

  • Tener buenos hábitos financieros y buscar la forma de mejorarlos es clave para lograr una vida financiera saludable. La idea es que evalúes por completo tu situación y una vez que ya tengas una radiografía de qué es lo que está pasando con tu dinero puedas hacer una planificación financiera. 
  • No se trata solo de ganar más dinero, sino de crear una buena dinámica de administración de tus ingresos y una revisión de gastos que te ayudará a cuidar de tus finanzas en todo momento.

Ahora que ya sabes cómo cuidar tu salud financiera y la de tu familia, estás en camino de lograr tus objetivos y metas que te permitan vivir tranquilo, seguro y disfrutar de una vida saludable.