¿Por qué se cae en las compras compulsivas?
Las compras compulsivas pueden aparecer en cualquier momento, y situaciones que te afecten emocionalmente pueden potenciarlas más. En lugar de sentarte a pensar qué te pasa o llamar a alguien de confianza para desahogarte, muchas personas comienzan a llenar el carrito de compra de cosas que no necesitan
.Encima de eso, la publicidad puede ser constante y las redes sociales tienden a incentivar las compras y el consumo en exceso, por lo que se debe tomar conciencia del tema y hacer todo lo posible por controlar ese tipo de gastos.
¿Cómo controlar tus gastos emocionales?
Algo que puedes considerar es tomar un cuaderno viejo que tengas por ahí o hacer una lista en tu celular, empezar a escribir sobre diferentes cosas que compraste en el último tiempo y, posteriormente, analizar cuáles de esas puedes definir como una compra que realmente te aportó algo y cuáles no.
Cuando te den ganas locas de comprar algo, aguántate un día completo sin hacerlo. Al día siguiente, si todavía lo quieres y realmente te alcanza sin descuidar tus gastos más importantes, adelante con comprarlo. Lo que probablemente vas a notar es que casi siempre se te pasa la urgencia y hasta te podría dar risa haber querido gastar en eso.
Incorpora buenos hábitos financieros en tu rutina
Hacer un presupuesto te puede quitar un peso enorme de encima. Cuando tienes claro cuánto puedes gastar en cada cosa, es un punto de partida para tomar mejores decisiones en el uso de tu dinero y así tener mayor libertad, porque sabes exactamente lo que puedes hacer con tus recursos cada mes.
Otro aspecto que es de mucha ayuda para controlar las compras impulsivas es tener una o varias metas para ahorrar: ese viaje que siempre has querido hacer o cambiar tu consola por una nueva. Cuando sabes para qué estás guardando tu dinero, decirle que no a los gastos innecesarios se vuelve mucho más fácil.
Organiza y ordena tus pagos con un presupuesto
Si quieres dejar de sentir que el dinero no te alcanza, necesitas ordenar tus pagos de una vez. En cuanto te caiga tu quincena o tu sueldo del mes, lo primero que deberías hacer es apartar lo que vas a necesitar para las cosas que no puedes dejar de pagar: tu renta, la luz, el agua, el súper, el camión o la gasolina. Después guarda aunque sea un poquito para el ahorro; incluso pueden ser 50 o 100 pesos, no importa que parezca poco. Lo que te quede es para lo demás, donde incluso podrías considerar algún gustito o ahorrar de forma adicional para una meta mayor.
Si tienes deudas, paga primero las que te están cobrando más intereses porque esas son las que más rápido crecen. También puedes programar que tu banco haga los pagos automáticamente para que no se te olvide ninguno y así evites el pago adicional de intereses.
También ten presente que, si algún mes enfrentas situaciones que te afecten en lo económico, puedes revisar tu presupuesto con calma y buscar de dónde recortar sin que afecte lo verdaderamente necesario, pero hagas lo que hagas, siempre paga primero lo que no puedes dejar de pagar e idealmente intenta apartar una cantidad para tu ahorro o fondo de emergencia.
Haz lo posible por hacer compras inteligentes
Junto con todo lo anterior, algo que deberías considerar en todo momento es privilegiar las compras inteligentes. Estas se refieren a cosas que efectivamente van a generarte un beneficio real en tu vida y que tengas la posibilidad de aprovecharlas por un periodo largo de tiempo.
Además, si aprovechas promociones, como el pago a meses sin intereses o un descuento especial en época de rebajas, es un gasto que debería tener un menor impacto en tus finanzas personales.
Con todo lo anterior, puedes tener más claro que evitar el estrés financiero es mucho más fácil cuando controlas o eliminas de tu rutina las compras compulsivas, y para lograrlo, una de las mejores cosas que puedes hacer es crear y revisar tu presupuesto de cada mes.
Aviso
Educación Financiera no busca colocar productos o servicios de BBVA, este contenido tiene como objetivo promover la toma de decisiones informadas y el óptimo uso y aprovechamiento de productos y servicios financieros.