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Cultura del ahorro: vivir bien y gastar menos

Trabajas muy duro cada día para ganar dinero que te permita cubrir tus gastos y construir un futuro mejor para ti y tu familia. Sin importar cuán agotador se haya vuelto tu trabajo, te resultará difícil dejarlo si aún tienes obligaciones por pagar. 

Pero una cosa es gastar y otra muy diferente es tener una mejor vida para los próximos años y para eso tienes que ahorrar. ¿Ya has comenzado a juntar dinero? Si no lo has hecho, quizás es porque te faltan ganas, motivación o, tal vez, porque no te has formado en la cultura del ahorro.

¿Qué es la cultura del ahorro?

Por definición, la cultura del ahorro es el acto de desarrollar el hábito de guardar dinero en un lugar seguro. Para construirla, primero necesitas entender que el ahorro no se hace porque tienes dinero de más, sino porque estás dispuesto a renunciar a tus deseos actuales por una vocación mayor o metas futuras

Pero, ¿por qué hablar de ahorros durante estos tiempos económicos difíciles? La respuesta es muy sencilla, y es que guardar dinero crea un colchón financiero para ti y para que tu calidad de vida no sufra ante un imprevisto.

Así, comprender la ruta de tus finanzas es más el viaje que el destino. Por ejemplo, un aumento a tu salario no se traduce siempre en ahorros, tal vez solo se convierta en un aumento en tus gastos si no haces un buen uso de tu dinero.

¿Cuál es la importancia de la cultura del ahorro?

Es común que las personas se prometan que comenzarán a ahorrar cuando logren cualquiera de las siguientes acciones:

  • Saldar deudas.
  • Conseguir un aumento de sueldo.
  • Tener un mejor trabajo.
  • Tener suficiente dinero para su familia.

El problema es que en muchos casos vas a considerar que nunca tienes el dinero suficiente como para empezar a ahorrar. Si piensas de esa forma, es porque te falta desarrollar hábitos de ahorro sólidos, que vayan de la mano con la construcción de esta cultura.

¿Cómo iniciarte en la cultura del ahorro?

Independiente de tus ingresos, entrénate para guardar algo de dinero cada quincena. Luego, con el tiempo, puedes aumentar ese porcentaje. Si esto no te ayuda, los siguientes consejos pueden servirte para lograrlo:

  • Ahorra antes de gastar. Siempre debes reservar un porcentaje de tus ingresos para ahorrar tan pronto como los recibas. La cantidad que guardes no puede solamente depender de lo que te quede después de pagar tus gastos, sino también de tus objetivos.
  • Considera tus objetivos y plazos. Las necesidades de las personas son elásticas e infinitas; cuando satisfaces una necesidad, surgen otras nuevas. Por ejemplo, primero deseas un automóvil para tener movilidad, pero después de obtenerlo, vas a querer actualizarlo por uno más rápido y lujoso. Podrías preguntarte "¿Qué porcentaje de mi salario debería presupuestar para ahorrar?" Antes de responder esto, reflexiona sobre otra interrogante: "¿Cuáles son tus objetivos?" La cantidad que ahorres depende de tus objetivos específicos y los plazos que tienes para ellos.
  • Establece metas financieras. Debes establecer las metas financieras que desees alcanzar y ahorrar para alcanzarlas. Un ejemplo de esos objetivos puede ser un fondo para la jubilación, uno de emergencia o incluso uno pequeño para unas vacaciones. Tus objetivos deben SMART, es decir, específicos, medibles, alcanzables, realistas y oportunos.
  • Empieza poco a poco. Existe la idea errónea de que solo debes ahorrar grandes sumas de dinero, pero puedes guardar en tus compras diarias, por lo que el primer paso para ahorrar es empezar con algo. Puedes juntar un monto pequeño, pero de manera constante durante un largo período de tiempo.
  • Haz que los ahorros sean divertidos y atractivos. Los ahorros a menudo se consideran una tarea aburrida y quizás por eso te olvidas de ellos. Sin embargo, puedes aplicar algunas dinámicas y métodos de ahorro más atractivos, como el desafío de que cada semana durante las 52 del año juntes una cantidad.

Para que las cosas te parezcan más naturales, cultiva la cultura del ahorro en diferentes aspectos de tu vida y con otras personas, pero sé constante. Junta dinero en casa, en el trabajo o donde puedas, hazlo siempre que sea posible. Si puedes, involucra a tu grupo familiar, donde tienes más control de tus finanzas; verás que al hacerlo no pierdes tu calidad de vida, sino que la mejoras para el futuro.