¿Por qué hace diferencia planear tu viaje?
Seguro conoces a alguien que siempre dice que va a viajar, pero nunca lo hace. Y probablemente también conoces a otras personas que viajan seguido sin tener un sueldo estratosférico. ¿Cuál es la diferencia? La planeación. Cuando amarras tus metas financieras con algo que te emociona de verdad, guardar dinero se vuelve menos pesado. Ya no es solo "ahorrar porque sí", sino juntar para admirar el Monte Fuji o comer ramen, sushi y otros platillos únicos en su tipo.
Un viaje internacional implica un gasto considerable. Pero cuando lo divides en cantidades mensuales más pequeñas, la cosa cambia. Lo principal es calcular cuánto necesitas y diseñar un plan que sea parte de tu presupuesto mensual.
¿Cuánto cuesta realmente ir a Japón?
Un viaje de dos semanas desde México podría significar un gasto significativo dependiendo de tu estilo de viaje. Si consideras la opción de alojamientos más básicos y comer en lugares locales, podría aplicar un rango más bajo de presupuesto. Pero si prefieres hoteles y restaurantes formales, vas a necesitar una cantidad mayor.
Los boletos de avión generalmente se llevan la mayor parte del gasto. Dependiendo de la anticipación con que se compren y el tipo de línea aérea, ese gasto podría representar un porcentaje importante de tu presupuesto; por lo mismo, es ideal aprovechar promociones para comprar a meses sin intereses. El transporte interno, incluyendo el famoso Japan Rail Pass, te va a consumir otra parte considerable. Lo que queda se va en hospedaje, comida, las entradas a templos, museos y demás atracciones.
La estrategia para juntar el dinero en dieciocho meses
Por ejemplo, si tu meta son setenta y dos mil pesos de presupuesto para ese viaje. Si lo divides entre 18 meses, necesitas guardar cuatro mil pesos mensuales. Sí, es una cantidad que puede parecer alta. Pero tampoco es imposible si ajustas tus gastos actuales.
Primero tienes que revisar a dónde se te va el dinero cada mes. Esas tres o cuatro suscripciones que tienes y apenas usas, el café diario que te compras de camino a la oficina, los viernes que terminas pidiendo comida a domicilio. Si sumas todo eso al mes, es probable que te sorprendas. Ahí puede estar buena parte de lo que necesitas para cumplir tus metas financieras, como ese viaje que tanto sueñas realizar a Japón.
Algunas ideas para que funcione
Abre una cuenta de banco completamente aparte para tu viaje. Es en serio, nada de juntar ese dinero con el de tus gastos normales. La tentación de gastarlo en otras cosas va a estar ahí siempre. Cada quincena, antes de pagar cualquier otra cosa, transfiere lo que le toca a tu cuenta de Japón.
Si tu sueldo actual no te da para guardar lo que necesitas, busca maneras de ingresar más dinero. Vende las cosas que tienes acumuladas y que ya no usas. Da clases particulares de lo que se te dé bien, o inicia un emprendimiento que te genere ingresos en tu tiempo libre. No tiene que ser algo permanente, solo mientras juntas para el viaje.
También date una vuelta por tus otras metas de gasto. Ajustar tu presupuesto mensual temporalmente no significa que vayas a vivir mal, solo que por un rato tus prioridades van a estar en otro lado.
Mantener la vista en la meta
Una cosa que funciona bastante bien es tener recordatorios visuales. Pega fotos de Japón en tu escritorio o ponlas de fondo de pantalla en tu celular. Revisa tu cuenta de ahorros cada semana para ver cómo va subiendo. Cuando te den ganas de comprarte algo que no necesitas, ver esas fotos te va a hacer reconsiderarlo.
Tu presupuesto financiero no está ahí para hacerte la vida imposible. Es la herramienta que te va a llevar a cumplir algo que quieres desde hace rato.
Cada peso que guardes hoy va a convertirse en un recuerdo cuando estés frente al Monte Fuji o perdiéndote entre los pasillos del mercado de Tsukiji. La planificación de tu ahorro puede ser un esfuerzo que te dé muchas satisfacciones
Aviso
Educación Financiera no busca colocar productos o servicios de BBVA, este contenido tiene como objetivo promover la toma de decisiones informadas y el óptimo uso y aprovechamiento de productos y servicios financieros.