Información

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrar a los usuarios publicidad relacionada con sus preferencias. Si se continúa navegando, consideramos que se acepta su uso. Es posible cambiar la configuración u obtener más información.

Más información
Por Roberto Aguilar

Abril no es sólo el mes de los niños; también marca el arranque del plazo para que las personas físicas presenten su declaración anual de impuestos, un trámite que en ocasiones puede convertirse en una verdadera pesadilla.

Abril no es sólo el mes de los niños; también marca el arranque del plazo para que las personas físicas presenten su declaración anual de impuestos, un trámite que en ocasiones puede convertirse en una verdadera pesadilla, pero que tienes la obligación de realizar en tiempo y forma para evitar una multa, y aunque no existe una regla o ley cada vez son más las empresas que solicitan la Opinión de Cumplimiento que expide el Sistema de Administración Tributaria (SAT) y que detalla tu comportamiento fiscal, como un requisito para transferir pagos si eres un trabajador por cuenta propia o recibes ingresos por otras actividades profesionales.

Un tema que también complica la declaración anual es el alto volumen de personas que realizan simultáneamente el proceso ya que la alta demanda suele saturar los sistemas y procesos. El año pasado, México alcanzó cerca de 80 millones contribuyentes de los cuales 31 millones son personas físicas, y aunque sólo se contabilizaron 6 millones 491 mil declaraciones principalmente durante el mes de abril, se suele ampliar el plazo un mes más, como en este año, para aliviar la alta demanda y permitir que más contribuyentes realicen el respectivo trámite.

Y francamente cumplir con las obligaciones fiscales no es algo agradable y no sólo porque el origen mismo de la palabra ‘impuesto’ proviene de una imposición, sino que reclama tiempo del contribuyente y en ocasiones pagarle a un contador para que te ayude a cumplir el trámite. Reconozcámoslo abiertamente. Sí los procesos y trámites fueron menos engorrosos la historia de la declaración de impuestos sería muy distinta

Por eso mismo vale la pena reconocer los cambios que el SAT puso en marcha para apoyar a los contribuyentes. De hecho, la estrategia transitó, no tan rápido como uno quisiera, del control y vigilancia para evitar la evasión e incumplimiento a una propuesta de orientación y guía para realizar el proceso en mucho menos tiempo y lo mejor de todo para recibir la devolución de impuestos en menos tiempo, incluso el compromiso es que dicho proceso sea incluso automático. Se diseñó el micrositio http://omawww.sat.gob.mx/declaracionanual2020/ que ofrece información sobre el proceso para presentar la declaración y las deducciones personales que se pueden realizar. Además el organismo ofrece diversos tutoriales en su canal de Youtube como un recurso más para conocer paso a paso el proceso, y además un servicio virtual de asistencia disponible las 24 horas para aclarar cualquier duda de los contribuyentes. Pero cuidado, la mayor oferta de herramientas de apoyo y orientación y la prontitud de los trámites no significa que las autoridades recaudatorias relajen su propósito principal que es fiscalizar las actividades de los contribuyentes para que cumplan con sus obligaciones correspondientes, y a las personas físicas ahora nos toca hacer lo propio.

Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad del autor y pueden no coincidir con las de BBVA.