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Por Roberto Aguilar

El tiempo necesario para lograr las metas financieras dependerá de la constancia y en algunos casos de un sacrificio, pero la buena noticia es que la recompensa es mucho más atractiva de lo que te puedas imaginar. El reto es iniciar de una vez por todas

Cuando se habla de las metas desde financieras hasta personales suele ser común que entremos en la discusión del plazo para cumplirlas, y no porque no tengamos la voluntad y ganas de realizarlas, sino por el tiempo que nos tomará llegar a ellas. Y es que convencionalmente el corto plazo aplica para los objetivos menores a un año; mediano plazo hasta 5 años y el largo plazo de 10 años en adelante.

Pero esta no es una regla inamovible y de hecho la temporalidad la asignamos nosotros mismos dependiendo de la urgencia y condiciones para hacerlas realidad. Por ejemplo, bajar de peso, que es un tema de salud y estética, es una meta recurrente al inicio del año; mejorar nuestros hábitos alimenticios y en general de vida; retomar o concluir los estudios; pasar más tiempo con la familia; realizar los exámenes médicos pendientes y más ahora que la salud apremia, y una larga lista.

Y por el otro lado están los objetivos financieros que son la base de la gran mayoría de las metas personales y de familia, y que el inicio del año se convierte en un punto de arranque idóneo. Ahorrar para las vacaciones soñadas, para cambiar de auto, para comprar una casa nueva, liquidar tantas deudas como sea posible -para evitar de una vez por todas el pago de intereses-, iniciar un negocio propio o buscar nuevas fuentes de ingresos, comenzar un fondo para cualquier emergencia, y en general constituir o ampliar el patrimonio de la familia.

A ti te corresponde ordenar los planes de acuerdo con las necesidades más inmediatas, y luego sumar las condiciones particulares de tus finanzas, y por favor no te desesperes si consideras que son demasiadas metas por número y alcance porque lo importante es que las identifiques, ordenes y luego las ejecutes y no necesariamente todas al mismo tiempo.

Si tu situación es muy compleja porque tienes un déficit financiero, es decir más deudas que ingresos, entonces lo mejor es que te enfoques, primero, en revisar los gastos que puedes disminuir; luego enfocate en el pago de deudas; y veras cómo brota al paso de los meses tu capacidad de ahorro; y entonces sí inicia la siguiente meta de tu lista. Nadie dice que sea fácil y que los resultados sean inmediatos porque se requiere constancia y disciplina para hacer la diferencia en tus finanzas personales para que el siguente fin de año tus objetivos no se queden sólo en un papel o en tu mente.

Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad del autor y pueden no coincidir con las de BBVA.