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Por Alejandro Medina

Existen una serie de básicos que pueden permitirte tener más claridad sobre el pago de impuestos, un tema crucial hoy no sólo para las personas, sino para todo el país dadas las circunstancias sanitarias que permean al mundo.

La pandemia nos ha llevado a pensar a muchos que aún estamos dando los primeros pasos del 2021, sin embargo, no hay nada más alejado de la realidad, enero y febrero se han ido ya y toca empezar a mirar lo que viene más adelante.

Y es justo dentro de este vistazo que resulta importante que pongamos en nuestra mente dos fechas que deben de ser para todos imposibles olvidar: 31 de marzo y 30 de abril.

¿Por qué son importantes estos días? Por que son las fechas antes de las cuales las personas físicas y morales deben de presentar su declaración anual, la primera para las empresas y la segunda para los individuos que trabajan a cambio de un salario.

Al ser un tema reiterativo, es decir, que cada año retomamos, pudiera pensarse que es un asunto que la mayoría de las personas y compañías tienen ya dominado, pero la realidad es que no todos tienen realmente un conocimiento nítido.

Es por eso por lo que nos hemos propuesto mostrarles a las personas que aún tienen dificultades para entender, cuáles son los puntos clave que deben de saber para no verse afectados en un futuro.

Lo primero que deben de saber es que existen diferentes tipos de impuestos que deben de pagarse, los directos y los indirectos. Los primeros, llamados directos, son aquellos que se imponen según la capacidad económica del contribuyente, como lo es el Impuesto Sobre la Renta (ISR).

Por otro lado, los impuestos indirectos son aquellos que recaen sobre el consumo de cosas o transacciones realizadas, como precisamente lo son el Impuesto al Valor Agregado (IVA) y el Impuesto Especial Sobre Producción y Servicios (IEPS).

Posteriormente, es muy relevante que las personas entiendan qué tipo de contribuyente son: persona física o persona moral. Las personas físicas son aquellos hombres y mujeres que realizan actividades que les generan ingresos, como, por ejemplo, prestar servicios profesionales.

Del otro lado de moneda están las personas morales, que son principalmente empresas que adquieren derechos y obligaciones fiscales al fundarse.

Un tercer punto importante para entender este tema pasa por que las personas también comprendan a qué tipo de régimen fiscal pertenecen, pueden ser desde asalariados, hasta cobrar por honorarios, realizar actividades empresariales o formar parte del régimen de incorporación fiscal, por la venta de bienes.

Finalmente, en un cuarto punto las personas deben de entender lo que son el IVA, IEPS e ISR. El primero de ellos es el impuesto más común y se grava sobre el consumo, después, el IEPS, se paga especialmente al producir o vender ciertos productos, y por último el ISR es impuesto que grava la riqueza.

Se trata de conceptos sencillos que pueden permitir a las personas de a pie, es decir, sin conocimientos detallados en el ámbito tributario, poder comprender mejor los pasos que deben de dar entorno a su declaración. Vale la pena señalar que siempre es pertinente tratar de apoyarse de contador durante este tipo de procesos.

Para muchas personas no resulta sencillo el pagar impuestos, pero hoy más que nunca es importante que consideren liquidarlos no sólo para mantener un buen registro ante las autoridades hacendarias, sino por el contexto en el que ahora mismo nos encontramos.

La crisis derivada del nuevo coronavirus ha complicado el accionar económico de la mayoría de los países del mundo, quienes han tenido que recurrir a sus reservas, generadas a partir del cobro de impuestos, para poder salir adelante.

De ahí han salido desde los planes de incentivos para la reactivación económica hasta los procesos de reconversión hospitalaria para poder atender a enfermos de Covid-19 y, más recientemente, la compra de vacunas para poder inmunizar a las poblaciones, de ahí la importancia que tiene, ahora más que antes, el colaborar con los impuestos.

Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad del autor y pueden no coincidir con las de BBVA.