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Por Roberto Aguilar

Pese al dinamismo de las compras en línea, persiste la desconfianza de los consumidores y para superar dicha limitante la fórmula más efectiva es el trabajo conjunto de todos los participantes del ecosistema digital.

Hace cerca de 20 años realice mis primeras compras en línea. Inicie con boletos de avión y reservaciones de hotel, y no sólo por la facilidad y rapidez de la operación sino porque los precios eran más bajos. Hice una pausa que duró varios años y luego retomé las compras con ropa y calzado con una frecuencia donde poco me importó el estado de mis finanzas personales, porque además de los precios, las tiendas digitales y los bancos ofrecían promociones de meses sin intereses. Todo marchaba bien hasta que las entregas no se realizaban a tiempo y la mercancía recibida no era la misma que había comprado, pero un fraude con mi tarjeta de crédito fue lo que me alejó por completo del comercio electrónico.

Mi caso no es aislado y muchas son las personas que perdieron la confianza en este mecanismo comercial, pero además el porcentaje de compradores que se resisten a incursionar al mundo digital todavía es muy alto.

Un reporte de la Asociación Mexicana de Venta Online (AMVO) revela que 8 de cada 10 consumidores cambiaría de opinión siempre y cuando estén protegidos contra el fraude electrónico.

Pero la ola es muy grande. Y es que las restricciones de movilidad social que generó la pandemia acrecentaron la necesidad de comprar desde la casa, y aunque no fue generalizado porque depende de la capacidad de compra, los niveles de bancarización y el acceso a internet, las compras en línea no sólo llegaron para quedarse sino que cada vez serán más relevantes. El año pasado, el valor del comercio electrónico en México alcanzó 316 mil millones de pesos, un destacado aumento anual de 81%, para representar cerca de 10% de todas las ventas al menudeo del país. Y una muestra del rápido crecimiento del comercio digital es la octava edición de Hot Sale 2021 que se realizará del 23 al 31 de mayo, donde participarán 550 empresas, 25% más que el año pasado. Las expectativas son superar los 20 mil millones de pesos en ventas de 2020, y las encuestas previas anticipan un creciente interés de parte de los consumidores en categorías como electrónicos, moda, electrodomésticos, juguetes y videojuegos; y muebles y hogar.

Y pese a que el sector reconoce que los aspectos de seguridad, métodos de pago y falta de información son las principales barreras al crecimiento, cada vez hay más iniciativas con las propias empresas y las autoridades para garantizar las transacciones. Había que anotar el Distintivo Digital Profeco, un reconocimiento que la dependencia entregará a los comercios que garanticen seguridad y transparencia al consumidor y que se busca sea un sinónimo de tranquilidad para los clientes. Pero en esta ecuación también los cibercompradores son una parte esencial porque observar las recomendaciones mínimas de seguridad al momento de una transacción en línea contribuye a disminuir la vulnerabilidad y hacer del comercio en línea una experiencia no sólo más agradable y positiva para el bolsillo, sino sobre todo más segura.

Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad del autor y pueden no coincidir con las de BBVA.