Pagar en grupo podría ser el mayor aliado
Ir en grupo abarata casi todos los gastos que se podrían llegar a tener. Por ejemplo, el cuarto de hotel dividido entre cuatro sale muy distinto que tener un cuarto por persona; lo mismo aplica para el transporte y las entradas a lugares turísticos. Pero hay un problema que pocos anticipan: cuando alguien dice "yo paso del viaje", los costos que iban repartidos entre diez los cubren ahora nueve, y cada posible baja adicional encarece más el viaje para todos.
Por eso, es de mucha ayuda definir desde temprano quiénes van al viaje. Considera fijar una fecha límite para confirmaciones, y que los acuerdos de destino, fechas y tope de gasto por persona queden escritos en algún lugar que todos puedan consultar y así exista claridad suficiente para que nadie diga después que no sabía.
La rifa clásica que sigue funcionando
En la práctica, sigue siendo una de las pocas formas de juntar dinero entre varias personas sin que nadie sienta que cargó con un monto demasiado alto. Una opción a considerar es que cada quien organice una o dos rifas por su cuenta, con un premio que pueda costear, y lo recaudado vaya al fondo para el viaje de graduación.
Una de las situaciones más comunes con esto es querer rifar algo que no se puede financiar. Una canasta de golosinas, una cena casera o algún servicio que alguien del grupo pueda ofrecer, como fotos o clases de algo, funciona igual de bien. Si bien esta forma de reunir dinero no cubre el viaje completo, es una forma sólida de avanzar en el proceso.
Trabajos temporales: el dinero que viene de un esfuerzo concreto
Si el viaje cae en verano, hay varios meses por delante para buscar algo de medio tiempo o por evento. Algunas opciones que podrías analizar son las de ser mesero en bodas y celebraciones de quince años, promotor en una plaza comercial, asistente en alguna expo o tienda comercial. En general, son opciones que suelen ser flexibles y pagar de forma semanal o al finalizar la jornada.
Cuando ya se avanza en el proceso y se va reuniendo cierta cantidad de ingresos, un detalle clave es no mezclar ese dinero con tus gastos del día a día. Abrir una cuenta bancaria o crear un apartado, por ejemplo en la app BBVA, es de mucha ayuda para que puedas lograr tu meta. De esa forma, también hay menos posibilidades de que ese dinero se vaya en un café frío de verano, en un delivery de un jueves sin ganas de cocinar o en una suscripción de streaming que no se canceló.
Lo que se gasta sin darse cuenta también cuenta
Uno de los errores que más se repite al momento de ahorrar es subestimar los gastos hormiga. El café tres veces por semana, el delivery cuando no hay ganas de cocinar, lo que se compra de forma impulsiva ante alguna promoción: cada uno de esos gastos podría parecer menor, pero podrían sumar una cantidad que sorprende cuando se ve toda junta.
En plenas vacaciones de verano esto se acentúa, porque se gasta más por estado de ánimo que por necesidad real. También aparecen los gastos innecesarios; por ejemplo, en una salida a comer, todos en el grupo pidieron algo, así que uno pide también aunque no tenía hambre ni ganas.
Hay pequeños cambios que pueden hacer la diferencia
Juntar el dinero para el viaje de graduación no implica vivir con culpa por cada gasto. Basta con revisar semana a semana en qué se va el dinero, cancelar lo que no se usa y apartar el dinero para la meta antes de que se diluya en gastos hormiga o no planeados. Mantener ese hábito unos cuantos meses puede ser la diferencia.
Con todo lo anterior, tener una cuenta digital, por ejemplo, de la app BBVA, se convierte en una herramienta muy útil cuando se quiere llegar a diferentes metas de ahorro, como la del viaje de graduación.
Aviso
Educación Financiera no busca colocar productos o servicios de BBVA, este contenido tiene como objetivo promover la toma de decisiones informadas y el óptimo uso y aprovechamiento de productos y servicios financieros.