Las acciones para reducir la huella de carbono pueden ser desde un nivel individual hasta un nivel donde las empresas y organizaciones contribuyan en la preservación de su entorno. No obstante, para comenzar a reducir la huella de carbono es necesario hacer conciencia de los efectos que tienen las actividades cotidianas.
Por ejemplo, en México cada año se acumulan 42 millones de toneladas de residuos sólidos, donde cada persona genera un kilo de estos residuos por día. Para que te des una idea, con esta cantidad sería posible llenar 231 veces el estadio más grande del país.
En pocas palabras, las actividades humanas (procesos de fabricación, movilidad, alimentación…) están produciendo contaminantes de manera alarmante y acelerada; la buena noticia es que puedes aprender cómo disminuir la huella de carbono y aplicarlo en tu vida diaria.