Calcular la huella de carbono permite conocer el impacto de las actividades cotidianes sobre el medio ambiente usando como referencia la emisión de gases de efecto invernadero.
La huella de carbono es una referencia usada a nivel mundial para medir los gases de efecto invernadero que las actividades humanas liberan en la atmósfera. Es decir, el dióxido de carbono, óxido de nitrógeno y el metano.
En este sentido, para comprender cómo se calcula la huella de carbono, debes saber que el dióxido de carbono es tomado como referencia porque es el gas de efecto invernadero que más emitimos a la atmósfera y más ha influido en el calentamiento global desde 1990. Se mide en toneladas y tener esta información permite hacer comparaciones año con año.
Es importante mantener un registro y tomar acción porque estas sustancias contribuyen a la aceleración del cambio climático, ocasionando cambios en la temperatura del planeta que afectan al equilibrio natural.
Las normas internacionales enlistan 6 tipos de huellas de carbono: personal, corporativa, industrial, ciclo de vida de productos y servicios, de eventos y territorial. Esta división ayuda a conocer qué lugares, actividades, servicios, empresas y objetos producen más daño para tomar acción.