Estados Unidos, las expectativas de un acuerdo entre Estados Unidos e Irán favorecieron el sentimiento de mercado al inicio del mes, posteriormente, las diferencias en sus exigencias redujeron las perspectivas de una solución. En paralelo, Omán avanzó en su mediación con Irán para facilitar el tránsito marítimo por Ormuz, aunque sin alcanzar todavía una normalización completa.Tuvo especial relevancia el alza de las tasas de interés de largo plazo, por lo que el Tesoro recurrió a recompras de deuda de mayor vencimiento como parte de su estrategia de gestión de liquidez, contribuyendo a aliviar las presiones. En Jackson Hole, la Fed mantuvo un mensaje de cautela ante una inflación todavía elevada, un mercado laboral débil y una economía resiliente, reforzando la expectativa de una política monetaria restrictiva por más tiempo.
Europa, el Banco Central Europeo (BCE) mantuvo un sesgo restrictivo en política monetaria, la razón principal del endurecimiento fue la presión inflacionaria derivada de la guerra en Oriente Medio, lo que explica parte del incremento de los Bunds (bonos alemanes), ya que el mercado tuvo que retirar la expectativa de una política rápidamente acomodaticia, simultáneamente, la actividad y los beneficios empresariales sorprendieron positivamente favoreciendo las acciones.Japón, la fuerte depreciación del yen motivó una intervención cambiaria coordinada con Estados Unidos, mientras los rendimientos de los bonos japoneses aumentaron ante las expectativas de una mayor normalización monetaria del Banco de Japón. Estos movimientos adquirieron relevancia global debido al importante peso de los inversionistas japoneses en los mercados internacionales: tasas domésticas más atractivas podrían favorecer la repatriación de capitales y ejercer presión adicional sobre los rendimientos globales.Mercados emergentes, Estados Unidos intensificó su estrategia para aislar económica y financieramente a Irán, incluyendo mayores restricciones sobre su comercio y exportaciones energéticas. China es una pieza clave de esta estrategia por su importancia como comprador de petróleo iraní, aunque podría generar nuevas tensiones entre ambas economías. El gobierno chino prevé fortalecer la demanda interna mediante estímulos y una mayor inversión en sectores estratégicos, particularmente de alta tecnología, con el objetivo de impulsar nuevos motores de crecimiento y reducir su dependencia de la demanda externa.