• La economía de Estados Unidos (EE.UU.) mostró una resiliencia nominal engañosa en el primer trimestre de 2026, con un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) del 2.0% anualizado. Dicha expansión fue impulsada principalmente por un fuerte repunte en la inversión privada (+8.7%), especialmente en infraestructura para Inteligencia Artificial (contribuyendo+ 1.48 puntos porcentuales), y un efecto rebote del gasto público tras el cierre administrativo. Sin embargo, la sostenibilidad de este crecimiento es cuestionable, dado el enfriamiento del consumo de los hogares, que se desaceleró al 1.6%, y la presión del sector externo, que restó significativamente 2.62 puntos porcentuales al PIB. El dato más crítico para la demanda interna es el retroceso del Ingreso Personal Disponible Real en 0.1% en marzo, confirmando que la inflación está neutralizando las ganancias salariales nominales e impactando negativamente el poder adquisitivo de los hogares.
• El estallido del conflicto en el Estrecho de Ormuz ha acelerado las presiones inflacionarias. La inflación subyacente escaló a 2.6% en marzo, impulsada por la transmisión directa de los costos energéticos a la estructura de precios de servicios. Específicamente, el índice de precios de transporte subió 0.6% mes a mes, mientras que el indicador de precios manufactureros del ISM se disparó a 84.6, su nivel más alto desde 2021, reflejando una crisis de costos de insumos. Este choque de oferta se suma a una inflación de servicios persistente, obligando a las empresas a ajustar plantillas, lo que se observa en la primera contracción del empleo en el sector servicios (45.2 en el subíndice) en los últimos cuatro meses. El sentimiento empresarial es consecuentemente pesimista, con un 69% de comentarios negativos en el sector manufacturero, citando la guerra y los aranceles como principales riesgos.
• Ante este panorama de crecimiento desigual y costos al alza, la Reserva Federal enfrenta un dilema de política monetaria que ha fracturado el consenso interno. El Comité de la Reserva Federal mantuvo las tasas en 3.5%–3.75% en abril, pero la decisión se tomó con la mayor disidencia (8-4) desde 1992, con un bloque que se opuso específicamente a sugerir futuros recortes ante el riesgo de que el choque de Ormuz se filtre permanentemente a la inflación subyacente. La incertidumbre geopolítica se ha reconocido explícitamente como un factor que limita la capacidad de acción de la Reserva Federal. La inminente transición en la presidencia de la Reserva Federal, sumada a la parálisis logística y el pesimismo empresarial, elimina cualquier claridad sobre la trayectoria de los tipos de interés para el resto de 2026.