• Durante el el mes de agosto, la inflación en Estados Unidos continuó mostrando señales de moderación gradual, aunque persisten ciertos riesgos en el horizonte. En julio de 2026, la tasa de inflación general anual se desaceleró por segundo mes consecutivo, ubicándose en un 3.4% frente al 3.5% registrado en junio. Por su parte, la inflación subyacente anual se moderó al 2.5%, registrando su nivel más bajo en cinco meses. A nivel mensual, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) subió un 0.1%, mientras que el indicador subyacente avanzó un 0.2%. Por otro lado, los precios al productor (IPP) mostraron estabilidad en julio con un cambio mensual nulo (0%) y una desaceleración en su comparación anual al 4.7% (desde el 5.5% anterior), lo que sugiere que los choques de costos de energía se han transmitido de manera más suave de lo anticipado al sector mayorista. Finalmente, el índice de precios de gastos de consumo personal (PCE) general de julio - la métrica predilecta de la Reserva Federal (Fed) - registró un aumento mensual del 0.20% y una tasa anual del 3.7%, reflejando una desinflación que comienza a materializarse en el margen.
• En cuanto al crecimiento y la actividad económica, los datos publicados revelan un escenario de resiliencia interna, a pesar de algunas señales de fatiga en el consumo y el empleo. La segunda revisión del Producto Interno Bruto (PIB) correspondiente al segundo trimestre de 2026 reportó una expansión del 1.5% trimestral (2.1% en términos anuales), cumpliendo con las expectativas gracias al impulso del consumo personal, que creció un 3.4%. No obstante, el gasto de los consumidores mostró cierta debilidad en julio, con una sorpresiva caída del 0.6% mensual en las ventas minoristas generales y un descenso del 0.4% en el grupo de control que calcula el PIB. El mercado laboral también experimentó una desaceleración notable, reflejada en la pérdida inesperada de 23,000 puestos de trabajo no agrícolas en julio y en una contratación privada débil de 38,000 plazas en agosto según la Encuesta Nacional de Empleo (ADP), aunque la tasa de desempleo se mantuvo en un bajo 4.1%. En contraste, los indicadores de actividad empresarial demostraron una solidez sobresaliente: el Índice de Gerente de Compras Compuesto de S&P Global (PMI) alcanzó un máximo de 52 meses de 56.0 puntos en agosto, impulsado por una robusta expansión en el sector de servicios, que avanzó a 56.5 puntos, mientras que la actividad manufacturera se mantuvo estable en 53.9 puntos.
• El Simposio de Jackson Hole, celebrado a finales de agosto, se convirtió en el evento clave para definir las expectativas monetarias bajo el liderazgo del nuevo presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh. Durante el simposio, el tono general de la Fed se percibió como más restrictivo (hawkish) de lo esperado, priorizando firmemente el combate contra la inflación por encima del enfriamiento del mercado laboral. Warsh enfatizó que el objetivo de inflación del 2.0%medido por el índice de precios en el gasto (PCE) es una meta fija e inamovible, y aseguró que el banco central actuará con determinación para garantizar que las presiones subyacentes converjan con claridad y rapidez hacia dicho nivel. Asimismo, defendió la reducción en el uso de la orientación a futuro (forward guidance), argumentando que esta práctica puede retrasar la respuesta ante presiones de precios y que un enfoque estrictamente dependiente de los datos (data-driven) proporciona una mayor flexibilidad y capacidad de reacción, a pesar de poder generar mayor volatilidad a corto plazo. Finalmente, aunque el banco central mantuvo las tasas de interés sin cambios en el rango de 3.50%–3.75% en su reunión de julio, Warsh sugirió que, para mitigar los riesgos inflacionarios, el organismo podría priorizar la reducción del balance general antes que recurrir de inmediato a la tasa de referencia, todo esto en un entorno donde la economía ha demostrado una extraordinaria capacidad para resistir los recientes choques geopolíticos y de oferta.