• Durante el mes de julio, el entorno macroeconómico evidenció una consolidación de la tendencia desinflacionaria en Norteamérica, marcando directrices claras para el futuro de la política monetaria. En Estados Unidos, los datos publicados en julio correspondientes a junio mostraron que la inflación general exhibió una contracción mensual del 0.4%, ubicando la tasa anual en 3.5%, mientras que el componente subyacente se moderó favorablemente al 2.6%. A pesar de este progreso y de un mercado laboral que se mantiene estable, la Reserva Federal adoptó un tono de firmeza en su reunión de julio al sostener la tasa de fondos federales en el rango de 3.50% a 3.75%, advirtiendo que, pese a los avances, la economía requiere vigilancia ante choques de oferta, cerrando filas en torno a su objetivo del 2% sin ceder a la complacencia. Por su parte, en México, la desinflación continuó sorprendiendo a la baja; la inflación general anual descendió a 3.37% en junio, su nivel más bajo desde finales de 2020, y la subyacente afianzó su trayectoria descendente alcanzando el 3.95% en la primera quincena de julio. Ante este panorama, el Banco de México mantuvo la tasa de referencia en 6.50%, señalizando una postura de cautela prolongada enfocada en desarticular la persistencia inflacionaria en el sector servicios y monitorear los efectos del diferencial de tasas reales frente a EE. UU..
• En el mercado de deuda, las curvas de rendimiento experimentaron dinámicas contrastantes dictadas tanto por el sentimiento de los inversionistas como por factores técnicos. En Estados Unidos, se observó un ajuste al alza en los rendimientos nominales y reales a lo largo de la curva del Tesoro, respondiendo a la resiliencia del crecimiento y de la inversión. Sin embargo, los sondeos institucionales advierten sobre un posicionamiento extremo hacia el riesgo (bullish) en los portafolios globales, los cuales mantienen niveles históricamente bajos de liquidez en efectivo; esta saturación eleva la probabilidad de una reversión técnica donde un episodio de "vuelo a la calidad" (flight to quality) beneficiaría estructuralmente las valuaciones de la deuda soberana estadounidense. En contraste, la curva soberana mexicana experimentó distorsiones temporales en sus nodos de largo plazo, alterando la pendiente de los Mbonos debido a factores locales de oferta y técnicos derivados de subastas sindicadas.
• De cara a los próximos meses, nuestra estrategia institucional de Renta Fija prioriza una gestión prudente y defensiva, enfocada en aprovechar desajustes en la valuación (mispricing) y aislar los portafolios del ruido direccional. En el componente internacional, consideramos imperativo mantener una postura de sobreponderación estructural en duración, utilizándola como el ancla principal de protección frente a eventuales escaladas geopolíticas o tomas de utilidad abruptas en los activos de riesgo. Para la asignación en el mercado local, sugerimos transitar hacia estrategias relativas en lugar de posiciones direccionales. Específicamente, favorecemos los posicionamientos de aplanamiento (flattener) en la parte media y larga de la curva de tasas reales, anticipando que los fuertes flujos de inversión institucional estructural corregirán las presiones recientes. Finalmente, dado que las tasas nominales de corto plazo ya incorporan de manera asimétrica las expectativas de recortes y ofrecen poco margen de valor agregado, recomendamos enfocar la exposición táctica hacia instrumentos de tasa real (protección contra la inflación), los cuales hoy brindan un carry atractivo sobre los niveles de fondeo y un colchón eficiente frente a la persistencia inflacionaria residual.