Para elevar la posibilidad de éxito en la transferencia de la riqueza

16 abr. 2026

Actualmente se está atravesando un fenómeno que representa la mayor transferencia de riqueza de la historia. Se estima que, en los próximos años, más de 124 billones de dólares cambiarán de manos entre generaciones, en un proceso que ya está en marcha a nivel global. Este fenómeno, conocido como la “gran transferencia de riqueza”, implica no solo un cambio en la titularidad de la riqueza, sino también un reto importante para las familias con altos patrimonios.

Transferencia de riqueza

Más allá de su dimensión global, en México el impacto de este fenómeno es especialmente relevante. De acuerdo con diversas estimaciones, el país se posiciona entre las principales geografías donde este proceso tendrá mayor efecto, impulsado en gran medida por su estructura demográfica y el peso de las empresas familiares en la economía. En este contexto, la transferencia patrimonial deja de ser un asunto exclusivamente privado y se convierte en un proceso que no solo tiene implicaciones económicas, sino que también toca la historia, los vínculos y el futuro de las familias.

En la práctica, la continuidad del patrimonio a través de las generaciones no siempre está garantizada. Solo una parte de las familias logra mantener sus activos más allá de la segunda generación, y un porcentaje aún menor hacia la tercera. En el caso de las empresas familiares, el reto también es claro: de acuerdo con el CIFEM, el 50% está en riesgo de comprometer su continuidad por no definir adecuadamente los procesos de sucesión. En muchos casos, esto responde a la falta de planeación patrimonial y a la dificultad de abordar estos temas dentro del entorno familiar. La falta de comunicación oportuna y de mecanismos formales puede generar incertidumbre en momentos clave.

En este contexto, es importante entender que la transferencia de riqueza va más allá de los activos financieros y no financieros. Implica también la continuidad de las empresas familiares, así como la transmisión del conocimiento acumulado a lo largo del tiempo. Dicho conocimiento, en muchos casos, no puede trasladarse al momento del fallecimiento, sino que debe compartirse de manera anticipada.

Asimismo, comprende la preservación de los valores que han dado origen y sentido al patrimonio familiar. Para muchas familias, este proceso representa un momento de definición: no solo se trata de establecer cómo se distribuirán los activos, sino de cómo se dará continuidad a lo que se ha construido, en muchas ocasiones, a lo largo de generaciones.

A lo anterior se suma un entorno generacional diverso. Actualmente conviven distintas generaciones con formas diferentes de entender el patrimonio. Mientras que quienes lo han construido suelen priorizar la estabilidad y el largo plazo, las nuevas generaciones aportan perspectivas más dinámicas, influenciadas por la tecnología y la innovación. Estas diferencias pueden representar una oportunidad si se fomenta el diálogo: quienes transfieren pueden compartir las prácticas que han permitido crear y preservar el patrimonio, mientras que quienes lo reciben pueden aportar ideas frescas.

Ante la gran transferencia de riqueza que se vive, la preservación del patrimonio requiere anticipación y orden. La planeación patrimonial permite dar claridad a los procesos de sucesión, mientras que el acompañamiento de asesoría especializada puede facilitar la toma de decisiones. De igual forma, la preparación de las siguientes generaciones resulta clave para fortalecer su capacidad de asumir responsabilidades futuras.

La gran transferencia de riqueza es un proceso que ya está en marcha. La verdadera diferencia no estará en cuánto se transfiere, sino en cómo se hace. Las familias que logren combinar planeación, comunicación y una visión compartida tendrán muchas más probabilidades de que su patrimonio no solo cambie de manos, sino que realmente perdure.

José Fernando Fuentes Gómez
UHN Wealth Planning
BBVA Banca Patrimonial y Privada