Un beneficio clave es la liquidez, ya que la mayoría de los fondos permiten realizar aportaciones o retiros de manera diaria. Asimismo, los fondos de inversión cuentan con estrategias adaptadas a distintos perfiles de riesgo. Por ejemplo, existen fondos de renta fija, ideales para inversionistas conservadores que buscan estabilidad, y fondos de renta variable, dirigidos a aquellos con mayor tolerancia al riesgo y expectativas de rendimientos más altos, o bien la combinación de ambos. De esta manera, los inversionistas pueden seleccionar fondos que se alineen con sus objetivos financieros, horizontes de inversión y tolerancia al riesgo.
En México, la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), en coordinación con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), realiza cada tres años la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera (ENIF). Este proyecto tiene como objetivo proporcionar información que permita a las autoridades financieras realizar diagnósticos, diseñar políticas públicas más incluyentes y establecer metas de crecimiento en inclusión y educación financiera.
En la edición más reciente de la ENIF, los resultados revelaron que el 49.1% de la población tiene contratada una cuenta formal de débito o ahorro. Sin embargo, apenas el 1.1% de estas personas ha contratado un fondo de inversión como medio de ahorro formal, siendo las cuentas de nómina y pensión los productos con mayor participación en el sistema financiero.
A pesar de que una parte considerable de la población mexicana utiliza cuentas de captación para recibir depósitos o realizar retiros de efectivo, la adopción de vehículos de inversión como los fondos de inversión sigue siendo baja. Este nivel de participación indica un rezago significativo en el conocimiento y uso de estos productos financieros.
Las principales barreras que podrían estar enfrentando los mexicanos para invertir en fondos de inversión podrían ser:
●Falta de educación financiera: desconocimiento de beneficios y funcionamiento de los fondos de inversión, lo que limita su participación.
●Cultura del ahorro: la falta de una cultura sólida de ahorro a largo plazo también contribuye a la baja adopción de estos productos.
●Barreras económicas: la percepción de que se necesita un gran capital para invertir puede desalentar a los pequeños inversionistas.
●Accesibilidad: a pesar de los avances tecnológicos, aún existen dificultades para acceder a los servicios bancarios, principalmente en comunidades vulnerables o localidades rurales.
Las instituciones financieras realizan esfuerzos para fortalecer la confianza de los clientes en sus bancos por medio de la tecnología y en las sucursales, acercando información y herramientas de educación financiera a sus usuarios. Estos esfuerzos por aumentar el porcentaje de personas que contratan fondos de inversión, pueden traer beneficios significativos fomentando una mayor cultura del ahorro e impulsando la inversión en instrumentos que, a largo plazo, contribuyan al crecimiento económico y a una mayor estabilidad financiera en cada persona.
Artículo escrito por:
Victor Raziel Bobadilla Sandoval
Investment Counselor
BBVA Banca Patrimonial y Privada