¿Qué es un Family Office y cuándo tiene sentido crearlo?
31 dic. 2025
En el mundo de la gestión de patrimonios y en particular desde la óptica de la Banca Privada, el término Family Office (FO) se refiere a una organización creada por una persona o familia para administrar, conservar, proteger y hacer crecer el patrimonio familiar de manera integral y profesional.
En conversaciones con familias, empresarios, colegas y asesores, es común encontrar que el concepto se emplea cotidianamente para referirse a estructuras muy distintas, lo que genera expectativas equivocadas y decisiones mal informadas, por ello es indispensable definir lo que sí es un FO y lo que no.
A diferencia de una simple estructura de inversión, su objetivo no es únicamente maximizar rendimientos, sino supervisar y coordinar de forma ordenada las decisiones financieras, empresariales, legales, fiscales y patrimoniales a lo largo del tiempo y, en muchos casos, a través de generaciones.
Un error común es pensar que un FO se limita a la gestión de portafolios. En realidad, su alcance suele incluir planeación patrimonial, coordinación fiscal y legal, supervisión de inversiones financieras y activos, gobierno familiar y toma de decisiones, gestión de riesgos y cumplimiento. Así como acompañamiento financiero y educativo a las siguientes generaciones, comunicación y en ciertos casos, labores de filantropía.
El FO nunca sustituye a los asesores externos (como banqueros, abogados o fiscalistas), sino que los coordina, asegurando que todas las decisiones sigan una estrategia coherente y alineada con los objetivos familiares.
¿Cuándo hace sentido crear un Family Office?
Aunque no existe un monto mínimo de patrimonio, suele tener sentido cuando el patrimonio alcanza un nivel en el que la complejidad supera la gestión individual. Por ejemplo: cuando el patrimonio está diversificado en múltiples tipos de activos (financieros, inmobiliarios, arte, seguros, etc.), existen intereses en distintas jurisdicciones, la familia busca una visión de largo plazo más allá del rendimiento anual, se desea ordenar la sucesión y reducir riesgos futuros, se busca dar continuidad a las empresas familiares o el costo de no coordinar decisiones es mayor que el costo de estructurar el FO.
Para patrimonios más pequeños o menos complejos, modelos híbridos, en los que no hay un equipo interno permanente pueden ser una alternativa eficiente. La estructura varía según el tamaño y las necesidades, pero existen roles fundamentales:
Dirección o Jefe del FO: es el responsable de coordinar la estrategia global y servir como punto de contacto entre la familia y los asesores.
Gestión financiera e inversiones: encargado de supervisar portafolios, asignar activos y monitorear riesgos.
Legal y fiscal: el frente para coordinar con asesores para asegurar el cumplimiento normativo, es la conciencia fiscal y encargado de gestionar la correcta planeación patrimonial.
Gobierno familiar: define las normas, los protocolos, la toma de decisiones, los manuales de los distintos órganos, la comunicación y la resolución de conflictos.
Administración y control: responsable de elaborar reportes, presupuestos, gestionar el flujo de efectivo y garantizar transparencia.
En muchos casos, estos roles no requieren equipos grandes; la clave está en claridad de funciones y buena coordinación.
El FO no es un símbolo de estatus ni una solución universal. Es una herramienta que, bien diseñada, permite a las familias tomar mejores decisiones, reducir riesgos y preservar su patrimonio en el tiempo.
La pregunta correcta no es si una familia puede crear un FO, sino si el patrimonio y los objetivos familiares requieren de una estructura de esa naturaleza. Cuando la respuesta es sí, el valor no está solo en los números, sino en la tranquilidad y el orden que proporciona.
Gabriel Arellano Ramírez
Wealth Planning UHN
BBVA Banca Patrimonial y Privada