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Préstamos personales, ¿qué tan personal hacemos nuestra deuda?

1 mar 2019

En general, lo mejor de un préstamo personal es que es fácil y rápido de solicitar. Lo complicado, son las tasas de interés que se podrían terminar pagando.

El préstamo personal es una opción que ayuda a subsanar problemas de liquidez, por lo que recurrir a uno muchas veces va acompañado de un sentimiento de urgencia. Ahí es donde la decisión se vuelve relevante y se requiere invertir un poco tiempo y esfuerzo para poder contar con el efectivo.

Hoy en día la oferta de este tipo de préstamos es casi infinita. A diferencia de un crédito hipotecario o una tarjeta de crédito, no se requiere un largo historial crediticio y a veces ni siquiera es necesario ser cliente de forma previa en la institución financiera.

Algunas instituciones financieras han identificado que sus clientes pueden requerir un préstamo personal prácticamente en cualquier momento, por lo que en muchas de ellas ya se cuenta con la opción de un crédito aprobado para algunos de sus clientes.

En ocasiones el cliente sólo necesita dar un click para contar con los recursos.

Los requisitos  y el monto dependerán de la institución a la que se le solicita el préstamo; sin embargo, es importante considerar que entre menor sea el número de requisitos  lo habitual es que la tasa de interés a pagar variará y puede llegar a ser alta.

Se puede decir que existen principalmente 4 principales motivos por los que se solicita un préstamo personal: Urgencias e incidentes extraordinarios (una enfermedad o accidente), eventos relevantes (una boda o una graduación), gastos generales (vivienda, vestido, educación, etc.) y pago de otras deudas, por lo que  es importante considerar,  antes de solicitar el préstamo, cuánto se terminará  pagando.

La recomendación es que se recurra a un préstamo personal para los dos primeros motivos, incidentes extraordinarios y eventos relevantes.

Para el caso del pago de otras deudas siempre está la opción de acercarse a las instituciones donde se tienen esos créditos y reestructurar dichas deudas a una tasa menor.

Adicional a esto, se debe tener en cuenta si la institución financiera realiza algún cobro de comisión por la aprobación de dicho préstamo y evitar sorpresas una vez que se ha autorizado el préstamo.

Un préstamo personal, es como cualquier otro crédito, es dinero que no es del cliente que lo solicita y por lo tanto  se tiene que pagar. No es dinero rápido y sencillo. Por lo que la decisión tampoco debería de ser muy apresurada.

Como en la mayoría de los productos financieros, es mejor comparar las opciones antes de contratar.

Por Claudia Pavón Navarrete
La autora es VP Market Intelligence - Asset Management en BBVA