Hay pocos temas
que causen tanta controversia en el mundo de las inversiones como el de la
habilidad de poder comprar/vender exactamente en los momentos apropiados y que
se logre predecir cuando el precio de algún activo financiero ha alcanzado su
piso y está listo para rebotar o cuando ha alcanzado su techo y podría tener
una corrección.
Aunque los
mercados están íntimamente ligados a los ciclos económicos y existen diferentes
indicadores que ayudan a ubicar la etapa de crecimiento en la que se
encuentran, los instrumentos financieros no siempre se moverán de acuerdo con
los eventos que están pasando en el mundo pues están influidos no solo por la
información económica disponible, sino también por la psicología humana y las
expectativas futuras.
Existen personas
que afirman tener modelos que predicen con exactitud los momentos en los que
cambiarán las tendencias en los mercados. Quizá dichos modelos hayan
funcionado anteriormente, pero no garantizan su probabilidad de éxito a futuro.
Existen diversos
estudios en donde se compara el rendimiento de un portafolio de inversión con una
estrategia pasiva, es decir, una en la que prácticamente no hay movimientos vs
una estrategia activa, en donde se compra y vende contantemente buscando
anticipar las subidas y bajadas de los mercados. Los resultados de dichos
estudios generalmente benefician a las estrategias pasivas en el largo plazo, debido
a la alta posibilidad de fallar en las predicciones. En palabras de Peter
Lynch, “más dinero se ha perdido tratando de anticipar una caída en los mercados
que durante las mismas caídas”.
Un ejemplo
bastante claro es el alza en los mercados a nivel global, en donde diferentes
inversionistas reconocidos, entre los que destacan Carl Ichan, Bill Gross y
Jeff Gundlach, a lo largo de los últimos 10 años han comentado en diferentes
periodos que una corrección es inminente, en algunos casos con predicciones
catastróficas de caídas de hasta 80%. Sin embargo, el mercado a la larga probó
que todos ellos estuvieron equivocados, pues se lograron alcanzar máximos históricos
una y otra vez.
Aunque
es muy difícil adelantarse a los sucesos que van a ocurrir en el mercado en un
futuro, sí se puede gestionar el riesgo que se tiene en los portafolios de
inversión personal, lo que permite tener mayor tranquilidad independientemente
de que las estimaciones hayan sido correctas o no. Muchas veces lo más
importante no es el destino, sino el camino que se usa para llegar a él. Las
inversiones siempre serán la mejor opción para hacer crecer el dinero, eso sí,
siempre teniendo la asesoría de un especialista o acercándose al banquero
personal.