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Columna Semanal

19 jul 2019

Hay pocos temas que causen tanta controversia en el mundo de las inversiones como el de la habilidad de poder comprar/vender exactamente en los momentos apropiados y que se logre predecir cuando el precio de algún activo financiero ha alcanzado su piso y está listo para rebotar o cuando ha alcanzado su techo y podría tener una corrección.

Aunque los mercados están íntimamente ligados a los ciclos económicos y existen diferentes indicadores que ayudan a ubicar la etapa de crecimiento en la que se encuentran, los instrumentos financieros no siempre se moverán de acuerdo con los eventos que están pasando en el mundo pues están influidos no solo por la información económica disponible, sino también por la psicología humana y las expectativas futuras.

Existen personas que afirman tener modelos que predicen con exactitud los momentos en los que cambiarán las tendencias en los mercados. Quizá dichos modelos   hayan funcionado anteriormente, pero no garantizan su probabilidad de éxito a futuro.

Existen diversos estudios en donde se compara el rendimiento de un portafolio de inversión con una estrategia pasiva, es decir, una en la que prácticamente no hay movimientos vs una estrategia activa, en donde se compra y vende contantemente buscando anticipar las subidas y bajadas de los mercados. Los resultados de dichos estudios generalmente benefician a las estrategias pasivas en el largo plazo, debido a la alta posibilidad de fallar en las predicciones. En palabras de Peter Lynch, “más dinero se ha perdido tratando de anticipar una caída en los mercados que durante las mismas caídas”.

Un ejemplo bastante claro es el alza en los mercados a nivel global, en donde diferentes inversionistas reconocidos, entre los que destacan Carl Ichan, Bill Gross y Jeff Gundlach, a lo largo de los últimos 10 años han comentado en diferentes periodos que una corrección es inminente, en algunos casos con predicciones catastróficas de caídas de hasta 80%. Sin embargo, el mercado a la larga probó que todos ellos estuvieron equivocados, pues se lograron alcanzar máximos históricos una y otra vez.

 Aunque es muy difícil adelantarse a los sucesos que van a ocurrir en el mercado en un futuro, sí se puede gestionar el riesgo que se tiene en los portafolios de inversión personal, lo que permite tener mayor tranquilidad independientemente de que las estimaciones hayan sido correctas o no. Muchas veces lo más importante no es el destino, sino el camino que se usa para llegar a él. Las inversiones siempre serán la mejor opción para hacer crecer el dinero, eso sí, siempre teniendo la asesoría de un especialista o acercándose al banquero personal.

 

Carlos Eugenio Llamas Martínez
VP Client Strategy en BBVA Asset Management
carloseugenio.llamas@bbva.com