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Las compras en línea pueden llegar a ser un problema y un hábito muy caro

8 mar. 2019

Compras en línea

No importa qué o dónde se compre cuando prácticamente a nivel global se vive en la intersección entre el presente y el futuro, como aquel que se veía en las películas Blade Runner o Back to the future, estrenadas en la década de los 80. Una prueba son las compras en línea.

No es sorpresa para nadie que las compras en línea hayan crecido de manera exponencial. Basta con ver que Jeff Bezos, CEO y fundador de Amazon, es el hombre más rico del mundo, según la revista Forbes. Desde 2014 en todo el mundo las ventas en línea anuales prácticamente se han duplicado, pasando de 1,316 a 2,489 trillones de dólares; y México aporta aproximadamente 21 billones de dólares a este total.

Pero, ¿a qué se debe la popularidad de este método de compra? Principalmente a factores que tienen que ver con la manera de vivir y el comportamiento de las personas. Otras razones son:

Es cómodo, ya que la persona puede comprar desde el lugar en que se encuentre y en el momento que lo decida. Es más barato: aunque la mayoría de las veces habrá gastos asociados a las compras los precios suelen ser menores que en las tiendas físicas. Las reseñas, éstas son importantes ya que el comprador, antes de realizar la compra, puede ver la experiencia de los usuarios con el producto o servicio, y esto puede ser un indicador para la toma de decisiones y también una orientación para saber si lo que quiere se adapta o no a sus necesidades. Las ofertas, se trata de una razón relevante pues los sitios de ventas en línea siempre tendrán ofertas y descuentos disponibles.

Pero no todo es “color de rosa”, existen también ofertas especiales, cupones de regalo, envíos gratis y descuentos increíbles, pero si se abusa de todo ello, se pueden convertir en una trampa y generar un problema en las finanzas personales, pues siempre habrá otra oferta y otro producto increíble a la venta.

Las compras en línea pueden ser un problema y un hábito muy caro. No tienen por qué controlar la vida de las personas, ni debe ser imposible deshacerse de esta costumbre. El militar y filósofo de la antigua China, Sun-Tzu, en su tratado El Arte de la guerra, decía: “En medio del caos, también hay oportunidad” y si el hábito de las compras en línea ya ha rebasado el presupuesto de algunas personas, siempre existen posibilidades para cuidar del bolsillo y no sucumbir a la tentación de comprar en línea de manera excesiva. Por ejemplo:

Redescubrir lo que ya se tiene.
Basta con dedicar unos minutos y pensar dos veces antes de dar click a una compra. Seguramente las personas se pueden dar cuenta que muchas de las cosas que creen necesitar ya las tienen y quizá esas compras solamente sirvan para reemplazar alguna que siga siendo útil.

Ponerse trabas
. Esta opción consiste en borrar las aplicaciones de compras, cancelar las suscripciones a los correos de ofertas, pues no tiene sentido estar sujeto a estas tentaciones cuando no se tiene la necesidad de comprar. Es mejor activarlas cuando exista una necesidad real de compra (realizar una remodelación en el hogar, o comprar o sustituir un artículo duradero que ya dejó de funcionar).

No tener miedo de perderlo.
No importa bajo qué plataforma sea, los vendedores intentarán generar una necesidad y además de ello, el impulso y el sentimiento de que ese producto que se anuncia representa la “oportunidad única” para adquirirlo, por eso hay que prestar atención para no caer en esta técnica.

Replantearse el costo de la compra.
Para pensar en el precio del artículo existen muchos ejemplos, uno de ellos es equiparar lo que se quiere comprar ya sea con situaciones o con otras maneras de emplear ese dinero. Si se va a comprar algo de 900 pesos y se ganan 120 pesos por cada hora de trabajo, sería gastar 7.5 horas en ese artículo; replantearlo de esta manera hace que cualquiera se pregunte ¿realmente vale las 7.5 horas de trabajo?, o ¿vale más que una salida familiar?

Existen muchas técnicas y maneras de terminar con estos problemas. Lo más importante es recordar que no porque un artículo o bien esté disponible y ahí todo el tiempo, es para uno. Comprar no es malo, pero es mejor hacerlo cuando se tienen unas finanzas personales sanas, pues al final se tiene la satisfacción de haber realizado compras responsables.

Por Roberto Contreras
El autor es Associate de Producto & Market Intelligence en BBVA