No siempre que vendes un auto existe una ganancia fiscal. La diferencia principal está entre el precio al que vendiste el vehículo y el costo comprobable que puedes acreditar.
De forma sencilla, la operación puede entenderse así:
- Precio de venta – costo comprobado = posible ganancia
Por ejemplo:
- Compraste un auto en $250,000
- Años después lo vendiste en $180,000
En este caso, no existiría una ganancia porque el precio de venta fue menor al costo original comprobable.
Ahora imagina otro escenario:
- Compraste el auto en $150,000
- Lo vendiste en $210,000
La diferencia podría considerarse una ganancia sujeta a revisión fiscal.
Este ejemplo funciona únicamente como referencia informativa y no representa un cálculo fiscal definitivo. Factores como depreciación, deducciones, régimen fiscal o comprobantes pueden modificar el resultado final.