Tanto las finanzas, como la obesidad y el sobrepeso, comparten el uso del “auto-control”. En el caso de estas últimas, hay tratamientos relacionados con la disminución del consumo de ciertos alimentos o la necesidad de hacer ejercicio, actos que necesitan estar acompañados de un fuerte auto-control no sólo para llevarlos a cabo sino para mantenerlos en el largo plazo. En el caso de las finanzas, ocurre algo similar, si se desea ahorrar para mejorar la salud financiera o porque se padecen problemas financieros, se debe tener auto-control en el consumo de bienes y/o servicios que pudieran ser “no necesarios”, como ocurrió a inicios de la pandemia, donde el 95.3% de los adultos que tuvieron una afectación económica derivada del COVID-19 optaron por reducir sus gastos.
Asimismo, las finanzas y la obesidad podrían interactuar de diferentes maneras; por ejemplo, si no se mejora, en el largo plazo hay susceptibilidad de choques en el ingreso; o también podrían ser útiles para generar estrategias de control de peso.
En el caso de los choques en el ingreso, el sobrepeso y la obesidad generan riesgos de enfermedades graves que no sólo impactan en el gasto familiar por medicamentos, hospitales y materiales especiales para su tratamiento, sino también hay estudios que confirman que las enfermedades crónicas y la dificultad para llevar a cabo actividades de la vida diaria podrían afectar el desempeño laboral.
Por otro lado, el ahorro podría ser un instrumento útil contra el sobrepeso y la obesidad. Se sabe que una parte de estos problemas son causados por el exceso de consumo de ciertos alimentos altos en grasa y azúcares, por lo que una forma de contribuir al auto-control es etiquetar y ahorrar el dinero de lo que no se está consumiendo en exceso; por ejemplo, si se tiene un antojo por comer o tomar un alimento alto en grasa o azúcares, primero se identifica ese antojo, luego se le pone precio (o costo) y, en lugar de comprarlo, se toma ese dinero y se ahorra en alguna cuenta o alcancía con la finalidad de utilizarlo para alcanzar una meta financiera de mediano plazo.
El Día Mundial de la Obesidad, además de generar conciencia del daño que podría tener la salud de una persona al exponerse al sobrepeso u obesidad por periodos prolongados, abre una oportunidad de reconocer no sólo las posibles afectaciones en el gasto que se pudieran tener en el futuro, sino también aprovechar en el presente las finanzas personales como un pretexto para lograr objetivos en salud física y financiera.
Guillermo Jr. Cárdenas Salgado
Economista Senior - BBVA Research
guillermojr.cardenas@bbva.com