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Redefiniendo la macroeconomía en la era Post-Covid

23 oct 2020

La economía global viene presentando un cambio importante como resultado de las distintas medidas heterodoxas adoptadas por los gobiernos y bancos centrales para enfrentar pandemia.

Así como a fines de los 70’s el Keynesianismo dio paso al Monetarismo para poder enfrentar un escenario de estanflación (niveles altos de inflación, bajos niveles de crecimiento y alto desempleo) en los países desarrollados, la crisis provocada por pandemia del covid-19 dejará cambios estructurales en la economía global por el enorme nivel de intervención gubernamental en la economía y los mercados financieros.

El primer gran cambio es el alto nivel de endeudamiento de los gobiernos como consecuencia de las medidas de estímulo fiscal y la caída del producto interno bruto (PIB). El Fondo Monetario Internacional predice que los países desarrollados aumentarán su deuda pública en un monto equivalente al 17% de la suma de sus PIB, lo que equivale a $4.2 trillones de dólares americanos en el 2020. México no es ajeno a esta tendencia, pues se espera un aumento en aproximadamente 10% en el ratio de endeudamiento como consecuencia de la caída en el PIB.

El segundo cambio es la fuerte creación de oferta monetaria por parte de los bancos centrales de países desarrollados, donde gran parte ha sido utilizada para comprar deuda del propio gobierno. Como resultado de esta política, se tienen tasas de interés de mediano y largo plazo históricamente bajas que financian, a muy bajo costo, elevados niveles de deuda. 

El tercer cambio es el rol asumido por los gobiernos como principales proveedores de capital para los mercados financieros. Si se analiza la tasa esperada de quiebras corporativas a inicios de la pandemia contra el número efectivo de quiebras, se observa que el número de quiebras ha sido mucho menor a las esperadas. La principal razón es que los bancos centrales y los gobiernos han provisto de capital a las compañías a fin de evitar una quiebra masiva y un desbordamiento del desempleo. Como dato, la Reserva Federal de Estados Unidos junto con el Tesoro Americano, financian alrededor del 11% del stock de deuda corporativa en dicho país. 

Viendo este escenario en su conjunto, la pregunta es qué hace posible que hoy se pueda tener este tipo de políticas que hace unas décadas hubieran parecido inimaginables. La respuesta es un entorno de baja inflación. Hoy en día, resulta evidente que a los inversionistas no les preocupa la inflación que pueda generarse por el incremento de la oferta monetaria o de la deuda pública pues cuando se observan las expectativas de inflación de largo plazo, éstas se mantienen ancladas al objetivo de los bancos centrales.

Como resultado de estas medidas, se evitó una crisis de mayor escala y se propició una reactivación más acelerada de la economía. En la medida que se tengan bajos niveles de inflación y tasas de interés, los déficits fiscales y la impresión de dinero podrán ser las herramientas de política económica de esta década, algo que los economistas han denominado la Teoría Monetaria Moderna. Sin embargo, si la inflación comienza a acelerarse y las expectativas a desanclarse, los bancos centrales tendrán que aumentar sus tasas de interés, volviendo insostenible los altos niveles de endeudamiento de los gobiernos. Si bien no existe total certeza de los desequilibrios que estas políticas traerán consigo en los siguientes años, se presentarán retos y oportunidades importantes en la definición de políticas macroeconómicas que busquen el beneficio y desarrollo de la sociedad. 

Rafael Jara, CFA
r.jara@bbva.com
Executive Director Fixed Income Latam – BBVA Asset Management