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¿En tiempos del COVID-19, el mercado es irracional o normal?

3 abr 2020

En la industria financiera es común escuchar que el mercado está comportándose de manera irracional. Ejemplo de ello son los comentarios acerca del movimiento tan abrupto que ha tenido el mercado a consecuencia de la propagación de la pandemia COVID-19.

La realidad es que el mercado no ha sido irracional, simplemente los inversionistas actúan de manera normal acorde a sus conocimientos, expectativas, preferencias y necesidades individuales.

El concepto de mercado racional fue promovido por George Gibson (1889) y Harry Roberts (1967), con el que a grandes rasgos explican que el inversionista racional posee un enfoque utilitarista cuyo objetivo es adquirir instrumentos con alto rendimiento esperado y bajo riesgo. Por otro lado, un inversionista irracional es susceptible a mostrar sesgos emocionales y cognitivos en su toma de decisiones; pero si las emociones son inherentes al ser humano, es complicado observar un mercado completamente racional. Meir Statman, afamado profesor de finanzas, comenta que no es necesario hacer una clasificación entre racional o irracional, simplemente es un mercado normal donde interactúan inversionistas buscando beneficios utilitaristas, expresivos y emocionales.

Es importante recordar que un mercado financiero es un espacio donde se operan instrumentos financieros entre compradores y vendedores al pactar un precio de equilibrio. Existe una diferencia relevante entre este precio de equilibrio y el valor que cada inversionista le otorga al instrumento financiero; como diría Warren Buffet, “precio es lo que pagas, valor es lo que obtienes”. En el mercado, quien está comprando es porque considera que el valor esperado es mayor al precio pactado de acuerdo con su análisis y disponibilidad de información; mientras que el vendedor considera esto de manera inversa. Esta interacción se puede resumir en una frase del escritor William Feather: “Una de las cosas divertidas de la bolsa de valores es que cada vez que una persona compra, otra vende, y ambos piensan que están siendo astutos”.

           

En el movimiento causado por la propagación de la pandemia COVID-19, se comentaba que era un movimiento irracional por la caída que tuvieron las bolsas internacionales de entre 30­% y 35% en tan sólo un mes, una aceleración nunca antes vista. Esto es, en parte, porque se comparaba con la crisis de 2008, en la que esta magnitud de caída se reflejó en aproximadamente cinco meses. La diferencia se debe en primera instancia, a que la crisis de 2008 fue un colapso paulatino del sistema financiero aunado a problemas de liquidez y solvencia en las empresas; mientras que la situación actual es un freno inmediato de oferta y demanda debido a las cuarentenas. En segunda instancia, el flujo de venta tan acelerado también se debe a que los inversionistas preferían estar desinvertidos ante la incertidumbre y expectativa de un escenario negativo en el corto plazo, un comportamiento normal, mas no irracional.

Es difícil cuantificar el valor justo del mercado porque diariamente hay información adicional que incorporar, y más en estos momentos de incertidumbre. Cada inversionista, además de tener su propio valor teórico, actúa basándose en conocimientos, preferencias, necesidades y emociones. Como menciona Meir Statman, los inversionistas más allá de tener sesgos emocionales y cognitivos, utilizan heurísticas emocionales y cognitivas para simplificar sus decisiones. De esta forma, en lugar de haber inversionistas racionales o irracionales, existen inversionistas con decisiones acertadas o erróneas que interactúan en un mercado normal, no por nada se estima que sólo entre el 30% y 55% de los inversionistas son capaces de abatir al mercado.

Julio Sánchez, CFA
Asset Allocation | Portfolio Manager
julioalberto.sanchez.trujillo@bbva.com
BBVA Asset Management

Esta es una colaboración para la columna "Finanzas para Todos" de El Economista. Consulta también la nota aquí.