Hace
algunos años quizá se recuerde al ex presidente de Estados Unidos, Barack Obama
diciendo: “Responderemos a la amenaza del cambio climático, sabiendo que, si no
lo hacemos, estaremos traicionando a nuestros hijos y a generaciones futuras”.
Y es que hoy en día se vive en un mundo que es afectado por el calentamiento
global, el cual tiene varias consecuencias negativas, tanto biológicas, humanas
y físicas. Las estaciones del año son cada día más cambiantes e inconsistentes.
El aumento global de la temperatura afecta a la flora y fauna de la tierra, así
como al ser humano. Sequías, incendios, huracanes, son algunos ejemplos de
fenómenos que afectan al ecosistema.
Pero,
¿Cuáles son las principales consecuencias de este calentamiento global? Una de
las consecuencias es la acumulación de gases contaminantes que hace que las
temperaturas se incrementen, provocando sequías. Por otro lado, las tormentas
que son cada vez más intensas hace que las lluvias sean menos frecuentes, lo
que ocasiona el incremento de inundaciones. Un cambio de temperatura tan fuerte
incide en la salud con enfermedades que se pueden propagar, sobre todo en
aquellos países que sufren de pobreza.
Ante
este entorno, empresas y gobiernos de todo el mundo, principalmente en mercados
desarrollados, están cada vez más preocupados por el cambio climático,
invirtiendo en proyectos de sustentabilidad e impacto social con el objetivo de
reducir riesgos ambientales.
En
México surgieron los bonos verdes como una solución para financiar proyectos
enfocados al medio ambiente. Son instrumentos de deuda que recogen capital
específicamente para fondear proyectos relacionados con la sustentabilidad como
energías renovables, eficiencia energética, adaptación al cambio climático, etcétera.
Las emisiones de bonos verdes han crecido en los últimos cinco años. Sin
embargo, en comparación con otros países desarrollados en México existe un área
de oportunidad para este tipo de inversiones, recordando que a diferencia de
las inversiones tradicionales que buscan retornos competitivos, las inversiones
de impacto responsable aplican criterios de medio ambiente y sociales, entre
otros.
El
año pasado en el país se llevaron a cabo ocho emisiones de bonos etiquetados
verdes y sustentables. De estos ocho bonos, seis se listaron en el mercado
local y el resto en mercados internacionales por un total de 11,460 millones de
pesos, de acuerdo a un reporte de la Bolsa Mexicana de Valores.
En
el mundo de las inversiones, existen Fondos de Inversión que invierten en
empresas que buscan reducir los riesgos del cambio climático en sus
estrategias. Existen otros Fondos de Inversión que se centran en empresas que
se beneficiarán de los esfuerzos para mitigar o limitar el impacto del cambio
climático global.
La
promoción del ecosistema de inversión necesita fomentar el uso de instrumentos
que incentiven a gobiernos e inversionistas a realizar inversiones con impacto
social y medioambiental, un ejemplo sería la constitución de fondos con
objetivos sociales.
El
cambio climático representa una amenaza global, es por ello que los países
deben de orientar acciones que aseguren reducir riesgos, así como enfrentar los
efectos que se den como consecuencia de este fenómeno. Inversiones enfocadas al
cuidado del medio ambiente en su conjunto presentan un buen potencial de
crecimiento atractivo en un horizonte de inversión de largo plazo.