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Expande tu negocio pyme

Expande tu negocio

Seguro has escuchado el refrán popular que afirma que el mejor momento para endeudarse es cuando no lo necesitas. Este dicho popular se refiere a que endeudarse no es una opción que se busca debido a que contraes obligaciones que podrían afectar el funcionamiento de tu empresa. 

¿Cuándo expandir tu negocio?

Pero ¿es posible endeudarse para hacer crecer tu negocio? Y si lo haces, ¿te puedes endeudar inteligentemente? La respuesta a ambas preguntas es afirmativa, aunque hay que analizar muchos aspectos antes de tomar acción. 

El mantra es "expande tu negocio", pero hacerlo requiere de mucho esfuerzo, pero en algún punto sabrás que el negocio puede dar más, pero necesitas más herramientas para lograr ese extra. Ese extra puede venir de otra dinámica, nuevos procesos, mayor eficiencia, mejor administración o más inversión. Todas las soluciones que acabas de leer son posibles analizando bien el interior del negocio, salvo una: la inversión extra. 

A menos de que tengas un excedente en el flujo de efectivo y no lo estés invirtiendo de manera correcta, hay un punto en el crecimiento empresarial que necesitarás un empujoncito con una inversión ajena al negocio. Además, reunir el dinero de la compañía requiere de más tiempo debido a que tienes que ahorrarlo, lo que puede retrasar el crecimiento de tu empresa.

Recibir inversión

Para dar solución a este problema, puedes recurrir a inversionistas externos que estén interesados en participar económicamente en tu empresa. Sin embargo, esta decisión implicaría que personas ajenas al negocio entrarían a formar parte de la empresa.

Para evitarlo, lo ideal sería que tu como dueño puedas aportar ese extra que necesita la empresa para crecer como lo tienes previsto. La solución es entonces muy simple: endeudarse para obtener ese capital extra. 

La diferencia es que en el endeudamiento inteligente pides el dinero prestado con la intención de invertirlo en algo que tu negocio necesita para crecer, no lo pides para gastar. La idea es solicitar un crédito con la meta de recuperar el dinero prestado originalmente más un porcentaje extra. Un préstamo de dinero no es ni bueno ni malo por sí mismo. Todo depende de cómo y para qué lo utilices y el plan o estrategia que tengas para aprovecharlo.

Este modelo está más que probado. Seguramente has escuchado que empresas gigantescas a nivel mundial, que generan suficiente capital como para hacer sus propias inversiones y que reportan a sus inversionistas cada movimiento que hacen, prefieren pedir prestado para invertir. Lo que pasa es que esas corporaciones entienden la diferencia de trabajar con dinero prestado, sobre todo porque para invertir el dinero que han solicitado han diseñado un buen plan de inversión y se han asegurado de endeudarse bajo condiciones que los favorecen ampliamente.

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Plan de deudas

Junto con el plan de inversión, te recomendamos que busques un plan de deuda que se ajuste a las necesidades de tu negocio, pero sobre todo que no caigas en las deudas que sólo benefician al que prestó el dinero y para tu empresa se convierten en un gasto adelantado. Además, es recomendable que no utilices un crédito de corto plazo para pagar una inversión a largo plazo, pues no verás mucho retorno en esa inversión.

Tampoco es recomendable tomar un crédito en una divisa diferente a la tuya, pues pueden existir devaluaciones que afecten tu inversión. Por último, evita aceptar tratos a tasa variable que puedan afectar la forma en que se expande tu negocio.

Lo que tú necesitas, es una deuda que te sirva para apalancar tu negocio y que el costo de ese préstamo esté contemplado en la utilidad que generan las inversiones que has hecho con ese dinero. Se trata de endeudarse pero que la ganancia de la deuda te dé para pagarla. ¿Suena sencillo? Lo es, sólo hay que analizar bien la estrategia que vas a tomar antes de empezar.

Sólo recuerda que no es conveniente sumar deudas, lo recomendable es evitar endeudarte cuando aún tengas pendiente otra. 

Comúnmente, los proveedores son vistos como la principal fuente de crédito. En México, se estima que un importante porcentaje de la PyMEs usan a sus proveedores para apalancarse. Si bien esta no es una mala táctica, no es precisamente la mejor estrategia. La ventaja es que los proveedores no cobran intereses, pero sí podrían ofrecer descuentos por pronto pago, por lo que está en el empresario evaluar si vale más la pena pagar antes o los intereses.

Una alternativa al crédito de los proveedores sería solicitar un crédito bancario que, dependiendo del interés, podría ser más económico. Otra ventaja que ofrece hacer un trato con un banco, son los beneficios y las deducciones fiscales. Recuerda que las reglas fiscales requieren que para deducir impuestos es necesario que los pagos hayan sido realizados de forma electrónica. 

Entonces, las opciones como son las tarjetas de crédito se vuelven un aliado más en la administración de tu empresa. Tómate el tiempo y analiza cuál es la opción que te beneficia más y expande tu negocio.

Los créditos empresariales ofrecen beneficios distintos a los que generalmente hay para las tarjetas personales. En este caso tendrás que decidir si deseas un crédito simple o uno revolvente. La diferencia entre ambos es que en los créditos simples el deudor no podrá volver a usar el monto del crédito después de que lo haya pagado o el plazo haya vencido. Los créditos revolventes son diferentes por que el deudor puede disponer de la línea de crédito utilizada nuevamente después de que ya la haya liquidado. Recuerda que puedes utilizar esta forma de apalancamiento tantas veces como quieras mientras no rebases el límite preestablecido. 

Un crédito simple a diferencia del revolvente es que es un préstamo a largo plazo. La ventaja para una empresa es que puede contar con flexibilidad de uso para este tipo de deuda.

Créditos apropiados para tu empresa

Para todas aquellas empresas que tengan clientes o proveedores fuera del territorio nacional, existe una modalidad de crédito que se ajusta a las necesidades de las compañías dando certidumbre en todo momento. 

Se trata de las cartas de crédito, que son documentos sujetos a regulaciones internacionales, que fungen como una orden condicionada de pago por la cual una institución emisora, por solicitud de un ordenante, se compromete a pagar a un beneficiario en forma directa o a través de un banco corresponsal.

Para realizar el pago la institución requerirá de la presentación de algunos documentos que certifiquen la calidad, la cantidad, la venta, el embarque, entre otras condiciones de la mercancía o del servicio realizado.

Como puedes notar, son muchas las opciones que una PyME tiene para dar el salto hacia el crecimiento sostenido. Lo más importante es que analices fríamente cuáles son las opciones que te convienen más a ti y a tu empresa de forma que las herramientas que existen en el mercado sean usadas de la forma correcta.

Por último, siempre ten presente que cuando el mercado doméstico no puede seguir aportando los niveles de crecimiento que tu empresa puede alcanzar, es momento de analizar salir de las fronteras y buscar nuevas oportunidades para los productos o servicios de tu empresa. No te quedes atrás y observa cómo otros mercados se convierten en la respuesta y expande tu negocio.