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Sobrevivir al USMCA

26 oct 2018

Durante su campaña, el presidente de Estados Unidos de América, Donald Trump, obtuvo una gran cantidad de votos entre la población del llamado manufacturing belt, prometiendo devolver los empleos automotrices perdidos a raíz de la crisis y los avances tecnológicos.

Esta promesa incluía la propuesta de renegociar o terminar el Tratado de Libre comercio de América del Norte (TLCAN) en caso de que las condiciones no le fueran favorables, a pesar de que sus exportaciones a México crecieron más de un 350% desde 1994, según cifras de la Cámara de Comercio de Estados Unidos.

El sector automotriz ha estado en el ojo del huracán desde entonces siendo el principal punto de discusión entre los tres países involucrados en las negociaciones del TLCAN 2.0. y que ahora lleva por nombre USMCA, por United States, México and Canadá Agreement. Esto era previsible, ya que Estados Unidos y México son los productores mundiales de autos en segundo y séptimo lugar, respectivamente, de acuerdo con la Organización Internacional de Productores Automotrices (OICA). La idea de gravar los automóviles provenientes de México parecería un paso en la dirección correcta para “recuperar” los empleos cedidos en el noreste de Estados Unidos, sin embargo, estudios como The Future of Jobs del Foro Económico Mundial, podrían mostrar otra perspectiva.

Estos hallazgos muestran que existen factores de cambio que ya están influenciando fuertemente la economía, como el almacenamiento en la nube y el big data, además de otras innovaciones que lo harán en los años venideros con avances en robótica, genética, automatización y desarrollo de materiales. De hecho, se estima que el 65% de los estudiantes de primaria trabajarán en profesiones y oficios que hoy no existen, como sí existían hace 30 años muchos de los empleos que Trump prometió repatriar.

Los cambios en el mercado laboral se acelerarán cada vez más y entonces la cuestión es, cómo los gobiernos y las empresas responderán para integrar a la mayor cantidad de personas a las nuevas condiciones. La postura de la actual administración estadounidense parece clara: proteger los empleos automotrices con aranceles y así nivelar su principal déficit comercial con México, que de alguna manera interpreta como la causa de sus problemas.

En Norteamérica y el resto del mundo los cambios en el mercado laboral del sector automotriz están propiciando transformaciones significativas, Ernest & Young (EY) en su estudio Future of Jobs in India indica que algunos de los puestos en riesgo corresponden a técnicos en pintura y soldadura, inspectores generales y administradores de materiales. Por otro lado, las nuevas plazas estarían en puestos relacionados a la inteligencia artificial, impresión 3D, expertos en sustentabilidad, etcétera.

Es poco clara la manera en que las medidas adoptadas por el gobierno de Estados Unidos fomentarán la capacitación técnica de los trabajadores de la industria y cómo planean satisfacer la demanda de ingenieros en el futuro sin tener que importarlos con programas como las visas HB1, tan criticados recientemente. Un escenario posible es que este proteccionismo emergente termine por favorecer a trabajadores calificados de otras latitudes.

En México, se ha realizado un aceptable trabajo generando investigación y desarrollo (IyD) así como mano de obra calificada para el sector, según ProMéxico, existen cerca de 30 centros de IyD entre privados y gubernamentales. También se han desarrollado cuatro clusters productivos principales: Nuevo León, Guanajuato, Estado de México, Chihuahua y algunos se encuentran en formación. Estos esfuerzos ayudarían a aprovechar esta coyuntura y realizar la transición desde la maquila de vehículos ligeros hacia la producción integral (ya iniciada con Vehizero, Dina, entre otros).

Las nuevas reglas del USMCA favorecen en el corto plazo a los vecinos del norte, pero no necesariamente significan una desventaja en el mediano y largo plazo. De los 32 modelos ensamblados en México exportados a Estados Unidos, 15 no cumplen con las nuevas reglas de origen (75%)1, pero esto podría no afectar a la producción ya que el arancel de Nación más Favorecida es de 2.5%.

Finalmente, el parámetro que tiene que ver con el salario (40% a 45% de la producción proveniente de zonas con salario mínimo de 16 dólares la hora) tiene un riesgo mayor, pero representa una oportunidad de incrementar posiciones mejor pagadas ligadas a IyD. Existe espacio para esto, ya que los autos eléctricos y autónomos serán cada vez más demandados y las tecnologías que se tienen que desarrollar para estos productos están en pleno desarrollo.

1Ver https://www.nhtsa.gov/sites/nhtsa.dot.gov/files/documents/2018_aala_percent_06262018.pdf

Por OBED ISAI RAFAEL MARTINEZ
VP I&CS Asset Management en BBVA