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Los mileniales ya no se casan ni se embarcan

7 dic 2018

Todavía hace muy pocos años se escuchaba un dicho muy famoso: “En viernes 13 no te cases ni te embarques”. Pues ahora para la generación milenial no sólo es un dicho, es una nueva forma de vida.

Según estadísticas del INEGI, dos terceras partes de la generación milenial se encuentran solteros, menos del 14% casados y 16% viven en unión libre. Esto contrasta fuertemente con las generaciones antecesoras en las que el 60% afirma encontrarse casado.

La mayor aspiración de la generación millenial ya no es formar una familia y tener un trabajo que le permita pagar su hipoteca y el auto familiar. Hoy esa aspiración se llama “independencia”.

En este intento por contar con una independencia algunos recurren a rentar de forma compartida con “roomies”. Sin embargo, eso no los ayuda a llevar a cabo un ahorro para posteriormente comprar una vivienda, ya que en muchas ocasiones esta renta, aunque sea en esas circunstancias, alcanza la mitad de su ingreso. Pero hay que reconocer que hoy viven en lugares que para otras generaciones hubieran sido inalcanzables.

Esta generación se enfrenta a poder crecer laboralmente en las instituciones o en su caso lograr consolidar sus empresas de tal manera que logren una solvencia económica que les permita alcanzar y mantener el estilo de vida que tanto se anhela.

Adicional a esto, los mileniales deben de ahorrar para su retiro y recibir prestaciones laborales más acotadas que en otros tiempos de bonanza en los que el Estado y las empresas aportaban económicamente montos muy relevantes al nivel de vida de los individuos.

Debido a que los mileniales dentro de sus trabajos valoran más el horario flexible, trabajo desde casa y el ambiente laboral, el tema económico ha dejado de ser uno de los principales motivadores para elegir o cambiar de trabajo. Simplemente ya no se está dispuesto a vivir para trabajar.

El reto es claro: financieramente esta generación tiene que transformarse, al igual que lo ha hecho en todo lo demás. Estar conscientes de que ahora se puede y debe decidir en qué gastar, ahorrar e invertir. Los viejos modelos y las tradiciones ya no son suficientes, por lo que hasta en temas financieros se tiene que ser creativo para lograr las nuevas metas y formas de vida.

Para los que forman parte de esta generación, ser milenial ha abierto la posibilidad de tener una decisión más libre de la forma como se quiere vivir, pero también es un reto, ya que esto se traduce en que el compromiso es consigo mismo y con sus finanzas. El ahorro y la inversión deberían formar parte del estilo de vida de cualquier individuo para alcanzar metas o enfrentar eventualidades; pensar en qué tipo de futuro se quiere tener más allá de vivir el aquí y el ahora y reflexionar que, como milenial o como parte de cualquier otra generación, algún día se llegará a la vejez y para ello también se deberá estar preparado económicamente.

Claudia Pavón Navarrete

La autora es VP Market Intelligence - Asset Management en BBVA