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Cinco de valor, por una de crecimiento

30 nov 2018

Una de las preguntas obligadas al momento de construir un portafolio de inversión es ¿qué activos se deben comprar? Aunque parecería una pregunta sencilla, la respuesta no lo es, pues la alta oferta de instrumentos financieros cada uno con sus diversas características intrínsecas hace a menudo que la decisión no siempre resulte ser obvia.

El reconocido inversionista Warren Buffett acuñó la fase “precio es lo que pagas, valor es lo que recibes”, recordando lo importante que es un minucioso análisis financiero y de entorno económico sobre los activos antes de comprar. Pero, ¿cómo saber si un activo es caro o no? Como ejemplo, existen programas televisivos donde inversionistas deciden si participan o no en las diferentes propuestas de inversión que les ofrecen los emprendedores y cuando hay interés por alguno de dichos empresarios las tres preguntas comunes son: “¿A cuánto asciende el valor de tus ventas? ¿Cuál es el margen de utilidad sobre tus ventas? ¿A qué precio me ofreces ‘x’ porcentaje de tu empresa?”. Si bien, a través de estas preguntas el análisis aún parece algo limitado, el resultado al que llegan los inversionistas es lo que en finanzas se conoce como múltiplo, que no es más que el resultado de la relación del precio de un activo entre la utilidad de la inversión, con el cual se puede ver el tiempo de recuperación de la inversión asumiendo ventas y márgenes constantes, teniendo como mejor alternativa la que menor tiempo de recuperación de la inversión genere.

Ahora bien, también existen riesgos o cualidades especificas de las empresas, del sector o del mismo entorno económico que hagan suponer que los tiempos de recuperación o tasas de rendimiento puedan cambiar a través del tiempo. Por tal motivo, la primera delimitación de los activos tendría que ser acorde a su sector, obteniendo de esta manera parámetros más específicos sobre las valuaciones del sector mismo, así como datos históricos.

Ejemplo de esto podría ser el sector alimenticio, donde usualmente las ventas y los flujos de efectivo crecen a tasas constantes, con márgenes alineados a su industria y un limitado riesgo. Por otro lado, existen industrias como la tecnológica o farmacéutica en las que a pesar de tener ventas constantes el principal catalizador de valor son aquellos proyectos capaces de ser disruptivos dentro de su industria generando consecuentemente una gran atracción de consumidores, así como de mayores márgenes y finalmente una alta valuación de la empresa.

De esta manera se puede observar lo importante que llega a ser la valuación relativa en términos del perfil por sector, pues los diferentes riesgos, márgenes, capacidad de entrada a otros mercados, tasas de crecimiento, entre otros, tiende a ser diferente para cada sector, siendo los de mayor expectativa de crecimiento los que lleguen a tener una mayor valuación.

Adicionalmente, es importante decir que, aunque se haya encontrado aquella emisora cuyo valor relativo se encuentre por debajo del promedio de su industria, ésta no siempre será la mejor opción, pues dicho abaratamiento podría provenir de una disminución en las expectativas de la empresa, reflejada en su precio de mercado o por una disminución en su utilidad de su último reporte. Es así que para ambos casos es necesario un análisis con mayor profundidad.

Entonces, ¿qué activos se deben comprar? Si bien el análisis relativo de valor a través de múltiplos parecerá aún limitado para la toma de decisiones, se considera que es un buen inicio ante el gran número de opciones que existen en el mercado. Conocer un poco más acerca de inversiones y acercarse a los expertos siempre ayudará a fortalecer y confiar en que el mejor camino para hacer crecer el dinero es invirtiéndolo.

Por Alberto Jiménez Nolasco
El autor es Especialista Bursátil BBVA